Ludopatía

La ley contra la ludopatía online quedó trabada en el Senado y puede perder estado parlamentario

Diputados la aprobó a fines de 2024 con límites a la publicidad y los sponsors del fútbol, pero el Gobierno presentó un proyecto alternativo y la Iglesia reclamó su tratamiento.

Redacción••2 min de lectura
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La ley contra la ludopatía online quedó trabada en el Senado y puede perder estado parlamentario

El proyecto de prevención de la ludopatía y regulación de las apuestas online, aprobado en la Cámara de Diputados a fines de 2024, sigue demorado en el Senado y está cerca de perder estado parlamentario. La iniciativa busca ponerle límites a una industria que creció sin control durante la pandemia y que tiene a los adolescentes como uno de sus principales públicos.

El texto que salió de Diputados proponía restricciones al corazón del negocio: prohibición de publicidad de casas de apuestas en medios masivos y en la vía pública, fin de los patrocinios a equipos de fútbol y clubes, regulación de los "promotores" e influencers que captan jugadores y un registro único de apostadores con controles de edad y geolocalización. También preveía campañas de prevención en escuelas y centros de salud.

El Gobierno nacional no impulsó su tratamiento en la Cámara alta y en mayo pasado presentó un proyecto alternativo. Esa propuesta apunta a bloquear y sancionar sitios no autorizados, con prisión y multas más altas, pero no regula a los operadores que sí tienen licencia. El giro implica resignar la prevención en favor de la persecución penal.

La preocupación también llegó a la Iglesia. La Comisión Episcopal de Pastoral Social envió hace pocos días una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a los integrantes del Senado en la que manifiesta "profunda preocupación por la falta de tratamiento" del proyecto aprobado en 2024. "Frente al sufrimiento de tantos, no actuar no puede ser una opción", plantea la Comisión, que sostiene que el problema ya excede el reconocimiento de los riesgos y requiere una respuesta institucional.

Los obispos advierten que las consecuencias del juego compulsivo no se limitan a quienes apuestan. También alcanzan a sus familias, a las instituciones educativas y a las comunidades que deben afrontar sus efectos. Además, piden a los legisladores asumir la responsabilidad de proteger la salud mental y la dignidad de las nuevas generaciones por encima de cualquier interés económico.

El debate no es aislado en la región. En Brasil, el gobierno de Lula da Silva avanzó con un bloqueo a las apuestas online que generó resistencia en el fútbol, mientras en la Argentina el vínculo entre clubes y casas de apuestas sigue siendo moneda corriente: un tercio de los clubes de la Liga lleva una casa de apuestas como sponsor principal.

La ludopatía ya es un problema de salud pública, sostienen quienes impulsan la norma. Postergar el tratamiento equivale a mirar para otro lado mientras una industria crece a costa de la salud mental de los jóvenes. Para la Comisión Episcopal, dejar de lado los intereses económicos y poner por delante la prevención y el cuidado de las nuevas generaciones debería ser la prioridad del Congreso.

Por qué importa

La norma que limita la publicidad, los sponsors del fútbol y exige registro de apostadores podría caerse sin debate. Sin esa regulación, los adolescentes siguen expuestos a una industria que creció sin controles.

Qué sigue

El Senado debe tratar el proyecto antes de que pierda estado parlamentario. Si no lo hace, habrá que volver a empezar el circuito legislativo y el oficialismo insistirá con su propuesta de sanciones penales.

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