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El matrimonio argentino que dio dos veces la vuelta al mundo en un avión monomotor

Claudio Robetto y Betina Raimondi, casados hace 36 años y radicados en Mar del Plata, completaron su segunda circunnavegación en un Mooney M20J de 1978.

Redacción••4 min de lectura
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El matrimonio argentino que dio dos veces la vuelta al mundo en un avión monomotor

Claudio Robetto, de 70 años, y Betina Raimondi, de 62, completaron su segunda vuelta al mundo a bordo de un avión monomotor Mooney M20J modelo 1978. El matrimonio, casado hace 36 años y radicado en Mar del Plata, acumuló en esta travesía 261 días, 481 horas de vuelo y 106.711 kilómetros recorridos.

La pareja, conocida en redes como "Aventureros del aire", había despegado por primera vez en 2023 y repitió la hazaña este año con otro itinerario. Son los segundos argentinos en lograrlo con una aeronave de matrícula nacional, después de otro matrimonio aviador que lo consiguió en 2021.

Claudio es el piloto y Betina ocupa el asiento de copiloto: se encarga de los snacks, ceba los mates y registra buena parte del material audiovisual que publican en Instagram y YouTube bajo el usuario @Aventurerosdelaire. Ella es ingeniera agrónoma jubilada; él, ingeniero metalúrgico.

Detrás de las postales entre las nubes hay una logística minuciosa: trazar el plan de vuelo, chequear la meteorología y las condiciones técnicas de la aeronave, reunir la documentación de cada aeropuerto, armar el equipaje y el presupuesto, y reservar alojamientos en distintos países. Antes de despegar también dejan encaminados los asuntos del emprendimiento familiar de producción de harina sin gluten, que una de sus hijas conduce desde hace tres años.

La historia aeronáutica viene de lejos. "Mi papá, José Pino Robetto, fue piloto en la Segunda Guerra Mundial por Italia", contó Claudio. Su padre sirvió en la Fuerza Aérea Italiana desde los 19 años y a los 20 ya era piloto de caza en el frente africano. Llegó a la Argentina al terminar la guerra y formó familia. Murió en 1984, a los 64 años, y dos años después Claudio hizo el curso de piloto en Miramar.

El matrimonio se conoció a fines de 1989 en la costa marplatense. Betina vivía en La Plata y veraneaba en un hotel que atendía la familia de su futuro marido. "En esa época yo volaba como piloto privado, así que cuando empezamos a salir la invité a volar y tomar un café al aeropuerto, un levante bastante rebuscado, que por suerte funcionó", rememoró Claudio. Tenían 34 y 23 años; a los cuatro meses de noviazgo se casaron y formaron una familia de seis hijas.

El primer despegue mundial fue el 21 de mayo de 2023 desde el Aeroclub de Batán, al sur de Mar del Plata. Pasaron por Córdoba, hicieron escala en Brasil y siguieron por Venezuela hasta Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, Escocia, Inglaterra, España, Italia, Alemania y Rusia. En 124 días recorrieron 60.000 kilómetros con 270 horas de vuelo.

Para Claudio fue especial visitar en Italia el cementerio donde descansan los restos de su padre. "En todo el viaje pensé en él, sentí que charlaba con mi papá y le decía: ‘Viste, ¡estoy dando la vuelta al mundo!'", reconoció. Los vuelos promediaron ocho horas por jornada y el tramo más largo fue de 1.200 kilómetros entre Islandia y Noruega, con 10 horas de duración.

En algunos trayectos hubo turbulencias por tormentas y lluvias fuertes, además de baja visibilidad. El momento de mayor temor es el principio de engelamiento, cuando se forma hielo sobre las alas. La estampita de la Virgen de Loreto, patrona de los aviadores, siempre los acompaña en la cabina. "A mí volar varias horas sobre el agua me da mucho temor, así que aprendimos también a encontrar alternativas para ir la mayor cantidad de tramos por tierra", reveló Betina.

Con los aprendizajes y las millas acumuladas, y tras el nacimiento de su segundo nieto, se replantearon otra travesía mundial. Esta vez pudieron hacerla más tranquilos, con más turismo y tiempo compartido con referentes de la aviación en lugares remotos. El segundo viaje les demandó 261 días y sumó 481 horas de vuelo a lo largo de 106.711 kilómetros.

La pareja ya había comprado su primera avioneta a distancia en Estados Unidos y tardó dos meses en traerla al país. Con el Mooney M20J, de cuatro plazas, encontraron la aeronave adecuada para cruzar océanos y continentes. Para quien sueñe con recorridos largos, en el país existen alternativas como el turismo de exploración por rutas argentinas o los circuitos de lujo por Buenos Aires y Mendoza, aunque la escala de esta hazaña es otra.

Por qué importa

La hazaña convierte al matrimonio en el segundo de matrícula argentina en circunnavegar el planeta en un monomotor. Detrás del récord hay una logística de años, un emprendimiento familiar y una pasión aeronáutica heredada de un piloto de la Segunda Guerra Mundial.

Qué sigue

No hay un próximo viaje confirmado. La pareja continuará publicando el material de esta segunda travesía en sus redes y compartiendo información útil para la comunidad aeronáutica argentina.

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