Economía

Los empresarios argentinos frente al nuevo orden global: sobrevivir con estrategia o desangrarse

Un análisis plantea que el reordenamiento geopolítico mundial ya empezó y que cada trimestre de indecisión tiene un costo concreto para las empresas locales

Redacción3 min de lectura
Sobrevivir con estrategia, el mandato para atravesar el contexto actual

El reordenamiento de la economía global ya comenzó y los empresarios argentinos enfrentan una disyuntiva concreta: adaptarse con estrategia o quedar fuera del nuevo mapa de inversiones. La globalización que rigió entre 1945 y 2020 no fue el estado natural del comercio, sino una anomalía sostenida por dos pilares que se están agrietando: la Pax Americana y la demografía del mundo desarrollado.

Según el geopolitólogo Peter Zeihan, en su libro The End of the World Is Just the Beginning, el stock de jóvenes que debía entrar a la adultez en las próximas décadas simplemente no nació en los años 90 y 2000 en las cantidades necesarias. Ese tren ya pasó y el efecto es irreversible.

La consecuencia directa es la fragmentación de las cadenas de valor globales. Lo que durante tres décadas se resolvía con producir donde fuera más barato hoy se define por criterios de cercanía, confiabilidad y alineamiento geopolítico. El nearshoring y el friendshoring no son una moda pasajera: son estructurales y definirán dónde se instala la próxima ola de inversión productiva.

Para el empresario argentino, la primera tarea no es esperar a que el panorama se aclare. Es asumir que el reordenamiento ya empezó y que cada trimestre de indecisión es un lugar en la fila que ocupa otro. La misma fragmentación que genera urgencia abre una ventana: América Latina, y el mid-market argentino en particular, queda bien posicionada por su cercanía a mercados atractivos, sus recursos energéticos y alimentarios, y su distancia de las líneas de conflicto.

Pero las ventanas geopolíticas no esperan. Actuar con estrategia implica tres definiciones concretas. La primera es mapear con inteligencia dónde está la demanda real. La reconfiguración no es pareja: hay sectores que concentran el movimiento, como energía, agroindustria, tecnología y logística, y eslabones específicos donde se crea valor nuevo. La pregunta no es genérica sino quirúrgica: en qué parte exacta de qué cadena existe una ventaja real y qué falta para capturar ese espacio antes que otro.

La segunda es estar permanentemente investor ready. La mayoría de las empresas del mid-market se preparan para una transacción cuando la oportunidad ya está encima, y ahí descubren números desordenados, contingencias sin resolver o una historia que no saben contar frente a un inversor. Prepararse entonces es tarde: el proceso se alarga, el valor se erosiona y la oportunidad se pierde.

La tercera es construir el mapa de relaciones correcto. En un terreno de muerte sobrevive el ejército que pelea coordinado. Con qué socios se puede escalar, quién tiene acceso al comprador o al inversor correcto y con qué alianzas se puede crecer son preguntas que no se responden operando en soledad.

Los empresarios argentinos ya demostraron que saben sobrevivir a condiciones extremas. La pregunta de esta década es si van a hacerlo con estrategia, sabiendo dónde posicionarse, con los números en orden y el mapa de relaciones correcto, o simplemente desangrándose. Esa diferencia define quién captura el valor que este ciclo va a generar y quién lo mira desde afuera.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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