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Lula da Silva y la historia del dedo que perdió a los 17 años en una fábrica de São Paulo

El candidato del Partido de los Trabajadores perdió el meñique izquierdo en 1964, cuando un torno le aplastó la mano durante un turno nocturno.

Redacción••3 min de lectura
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¿Por qué a Lula da Silva le falta un dedo? La historia del accidente que marcó su vida y su carrera política

En medio de la campaña para las elecciones presidenciales de Brasil, que se celebran este domingo 4 de octubre con Luis Ignacio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro como los candidatos con mayor intención de voto, volvió a circular una pregunta recurrente entre los votantes: por qué el referente del Partido de los Trabajadores tiene nueve dedos. La respuesta se remonta a un accidente laboral ocurrido hace más de seis décadas, cuando el actual mandatario brasileño era un adolescente.

En 1964, con 17 años, Lula trabajaba en una fábrica de tornillos en São Paulo. Durante un turno nocturno, un torno mecánico le aplastó el dedo meñique de la mano izquierda. Los médicos que lo atendieron decidieron amputarlo.

El propio Lula relató cómo sucedió. En una entrevista con el presentador Jô Soares, en 2002, explicó que el accidente se produjo por un descuido en el mantenimiento de la máquina: un compañero soltó el soporte del torno, que terminó aplastándole el dedo. Las demoras en la atención médica del sistema público de salud también jugaron en contra. Al ser atendido recién a las 7 de la mañana, el dedo ya era insalvable.

“Pero como era un peón, llegué a las tres de la mañana oliendo a overol de trabajo, oliendo a grasa. El médico me miró a la cara y dijo: ‘¿Para qué necesita 10 dedos un peoncito? Voy a quitártelo’. Y me quitó el muñón”, contó Da Silva.

En 2010, durante un acto público por la entrega de 650 nuevas ambulancias, el entonces presidente volvió sobre el episodio con una mirada distinta. “Si fuera hoy, no lo habría perdido. Me haría un implante y colocaría un dedo mayor que este”, afirmó.

El impacto del accidente no fue solo físico. En la misma entrevista con Jô Soares, Lula reconoció que atravesó un año difícil desde lo emocional. “Hoy lo llevo bien, pero pasé un año en el que iba avergonzado en el autobús. No quería que nadie viera mi dedo. Dejaba la mano metida en el bolsillo o la envolvía en una toalla. ¡Una bobada!”, reflexionó.

También describió cómo se adaptó a las tareas cotidianas sin el meñique. “Tenía dificultades porque cuando iba a lavarme la cara, colocaba la mano así y, antes de que el agua llegara a la cara, ya se había caído. Me llevó un tiempo hasta que aprendí. No fui a una escuela de rehabilitación porque no había, pero aprendí que solo tenía que hacer así para que todo el agua llegara a la cara”, sostuvo.

La trayectoria política de Lula comenzó en 1968, cuando inició su etapa como sindicalista en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Al principio mantuvo un perfil bajo y despolitizado. Con el tiempo construyó una figura de peso en la vida política brasileña: fue senador entre 1987 y 1991, y llegó a la presidencia en los períodos 2003-2007, 2007-2011 y desde 2023 hasta el presente.

Lejos de las teorías que sostienen que utilizó la pérdida de su dedo como bandera política, Da Silva forjó su carrera desde las bases sindicales. Su historia de resiliencia, sin embargo, sigue apareciendo cada vez que Brasil entra en período electoral.

Por qué importa

La historia del dedo amputado de Lula es uno de los relatos más citados de su biografía y vuelve al centro de la escena cada vez que Brasil vota. Para sus seguidores, simboliza su origen obrero y su capacidad de recuperación; para sus críticos, es un episodio que a veces se usa con fines políticos.

Qué sigue

Brasil define este domingo 4 de octubre su próximo presidente entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, los dos candidatos con mayor intención de voto. El resultado de los comicios marcará el rumbo político del país para los próximos años.

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