Economía Agrícola

Maíz: expertos piden ajustar la fertilización para no perder nitrógeno

En el 5° Congreso Internacional de Maíz, especialistas recomendaron partir del análisis de suelo y calibrar las dosis según cada ambiente para mejorar la eficiencia del nutriente.

Redacción••5 min de lectura
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Maíz: las claves que recomiendan los expertos para ajustar la fertilización y evitar pérdidas de nitrógeno

La fertilización del maíz en Argentina sigue por debajo de los requerimientos del cultivo y eso expone al nitrógeno a pérdidas que pueden recortar los rindes. La advertencia la hicieron ingenieros agrónomos durante un panel sobre nutrición del 5° Congreso Internacional de Maíz (CIM), que se realizó la semana pasada en Córdoba.

Los especialistas Federico Pagnan, Fernando García y Emiliano Acosta expusieron en ese encuentro, moderado por Mauricio Castillo, de Compo Expert. El diagnóstico central: los rindes crecieron y con ellos la demanda de nitrógeno, pero los suelos tienen menos capacidad para aportarlo.

“En general, estamos fertilizando por debajo de los requerimientos de los cultivos”, advirtió Pagnan. El especialista explicó que los niveles de materia orgánica cayeron alrededor de un 50% respecto de las situaciones originales y que el nitrógeno que puede liberar el suelo durante el ciclo se redujo casi en la misma proporción.

Ante ese panorama, el primer paso que recomendaron es conocer qué puede aportar el suelo antes de definir la fertilización. “La base es retomar el análisis de suelo y conocer modelos de diagnóstico de la fertilización adaptados regionalmente”, afirmó Pagnan. El diagnóstico debe contemplar materia orgánica, fósforo, azufre, pH, zinc, sodio y nitratos hasta los 60 centímetros. También sugirió hacer análisis sectorizados cuando hay diferencias de rendimiento dentro de un mismo lote.

Con esa información, la dosis cambia según el rendimiento que puede alcanzar cada ambiente. “La demanda de nitrógeno del cultivo va a estar íntimamente asociada a ese nivel de rendimiento”, señaló. A partir de casi diez años de ensayos en el centro y sudoeste de Córdoba, presentó modelos que ubican la disponibilidad óptima económica en unos 157 kilos de nitrógeno por hectárea para ambientes de seis a nueve toneladas y en alrededor de 200 kilos para aquellos de 12 a 15 toneladas, entre lo que aporta el suelo y el fertilizante aplicado.

Esos valores no pueden trasladarse de manera directa de una zona a otra. “El mensaje es la importancia de tener este tipo de modelos calibrados para cada ambiente o para cada región en que trabajamos”, remarcó Pagnan, que mostró diferencias entre ambientes de San Luis y de la Cuenca del Salado, donde cambian las condiciones de suelo, lluvias y riesgo de pérdidas de nitrógeno.

El momento de aplicación también importa. La absorción aumenta a partir de V6-V7, aunque una parte importante de la demanda puede continuar en etapas posteriores. “Hoy, en híbridos modernos, hay hasta reportes de que pueden absorber hasta un 40% de nitrógeno en postfloración”, indicó Pagnan.

Esa característica abre la posibilidad de ajustar parte de la fertilización más adelante, según cómo llegue el cultivo y las condiciones de la campaña. Acosta contó que están evaluando fertilizaciones tardías, para las que tienen en cuenta el pronóstico climático, la expectativa de rendimiento y el precio de los insumos. “El objetivo no es básicamente tirar nitrógeno por tirar nitrógeno, sino que es ser más eficiente. Colocar el nitrógeno en el momento en que el cultivo lo demanda”, afirmó.

Una de las estrategias que prueban consiste en dividir la dosis y reservar una parte para etapas más avanzadas. “Tratamos de poner ahí el 60% del nitrógeno basado en la dosis y expectativa de rinde, y después el otro 40% entra en un estadio de cultivo más avanzado”, explicó Acosta. Para decidir esa segunda aplicación trabajan con drones multiespectrales, franjas de suficiencia e imágenes satelitales. Mencionó trabajos que mostraron respuestas de entre 600 y 2000 kilos por hectárea con fertilizaciones tardías en ambientes con menor oferta de nitrógeno.

Pagnan también advirtió sobre las pérdidas de nitrógeno por volatilización, lixiviación y desnitrificación. “En la medida que nosotros sincronicemos la oferta de nitrógeno con la demanda del cultivo, vamos a reducir las probabilidades de pérdida”, sostuvo. Por volatilización puede perderse entre un 10% y un 20% del nitrógeno aplicado en maíces tempranos y hasta un 50% en tardíos. Las aplicaciones superficiales de urea, las altas temperaturas y la falta de lluvias aumentan ese riesgo. En condiciones de exceso de agua también pueden darse pérdidas por lixiviación y desnitrificación.

Para la volatilización, una de las alternativas es incorporar el fertilizante al suelo. “Es el único proceso de pérdida que nosotros podemos corregir casi, o llevar casi a cero, a través del manejo”, afirmó Pagnan. Cuando esa práctica no es posible, durante el panel también se habló del uso de inhibidores como herramienta para mejorar la eficiencia del nitrógeno aplicado.

García, en tanto, planteó que la respuesta al nitrógeno también depende de que el cultivo tenga cubiertas sus necesidades de otros nutrientes. “El nitrógeno es la bala de plata, es el Messi de los nutrientes, especialmente para maíz. Pero necesitamos las bases”, afirmó. En ensayos de largo plazo de la Red CREA Sur de Santa Fe, la respuesta promedio al nitrógeno fue de 2700 kilos por hectárea, mientras que al sumar fósforo y azufre alcanzó los 4500 kilos, con una frecuencia de respuesta del 93%.

Sobre el azufre, García advirtió que observa una reducción en las cantidades utilizadas. “No le aflojemos al azufre”, pidió, y agregó: “Uno ve que cada día son las dosis más bajas”. Según explicó, ante mayores requerimientos de nitrógeno también es necesario revisar el aporte de ese nutriente. Además, se refirió a la importancia de diagnosticar zinc, boro y, según la región, potasio.

Por qué importa

La eficiencia en el uso del nitrógeno define el rinde y el margen del maíz. Con suelos con menos materia orgánica y pérdidas de hasta 50% en maíces tardíos, ajustar la fertilización impacta directo en la rentabilidad del productor.

Qué sigue

Los especialistas seguirán calibrando modelos de diagnóstico por región y evaluando fertilizaciones tardías con drones e imágenes satelitales. La próxima campaña pondrá a prueba esas herramientas en lotes con distinta oferta de nitrógeno.

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