Gastronomía

La chocolatería Mamusia: la historia del matrimonio polaco que huyó del comunismo y fundó un ícono de San Martín de los Andes

Maia Ana Olszewska y José Zbigniew Fularski llegaron a la Argentina en 1948 y en 1972 empezaron a vender bombones desde una ventana. Hoy sus nietas lideran la empresa.

Redacción••3 min de lectura
Compartí esta nota:
La chocolatería Mamusia: la historia del matrimonio polaco que huyó del comunismo y fundó un ícono de San Martín de los Andes

Un matrimonio polaco que escapó del comunismo y la ocupación rusa en 1945 llegó a la Argentina en 1948 y, casi tres décadas después, fundó Mamusia, una chocolatería artesanal que se convirtió en un clásico de San Martín de los Andes, en Neuquén. Maia Ana Olszewska y José Zbigniew Fularski —Mamusia y Tatus para la familia y el pueblo— empezaron vendiendo bombones desde una ventana de su casa en 1972. Hoy sus nietas Faustina Villalba y Dana Musso están al frente de una empresa familiar con 55 empleados.

La historia arranca en Cracovia y Sandomierz, de donde salieron con 20 y 19 años. Casados desde 1945 y con su hija Hanusia de dos años, viajaron a Italia, siguieron por Inglaterra y se subieron a un barco rumbo a Buenos Aires, donde los recibió la Embajada Polaca. Se instalaron en una pensión y Tatus trabajó de zapatero. Años después, Mamusia vio en el diario un aviso que buscaba ama de llaves para una familia polaca en Quillén, cerca de Aluminé. Se vino sola con su hija y le avisó a su marido: “A Buenos Aires no vuelvo. Me quedo en la Patagonia”.

“Mis abuelos se conocieron en un centro de refugiados y escaparon juntos a la Argentina. Tienen una gran historia de amor”, cuenta Faustina, que recuerda que “mamusia” significa “mamita” en polaco. “Mi abuelo era boy scout y mi abuela enfermera. Era muy determinada. Mi abuelo la siguió”, agrega. En la Patagonia nació Yiya, la segunda hija y madre de Dana, que también participa del legado.

Con la intención de escolarizar a sus hijas, los Fularski se mudaron a San Martín de los Andes en los años 60. Entre la contaduría y una despensa, en 1972 Mamusia empezó a hacer los chocolates que eran tradición polaca: había trabajado en una panadería y conocía el oficio. “Mi abuela era muy emprendedora y habilidosa con las manos. Los vendían desde una ventana de su casa”, apunta Dana. El gran salto llegó en 1981, cuando la chocolatería compró la casa de la esquina de San Martín y Mariano Moreno, un edificio histórico donde hoy funcionan las oficinas y el local a la calle. En los 90 llegó el boom de los bombones de dulce de leche, que sigue vigente.

Faustina, licenciada en Administración de Empresas, se crió en la fábrica y se sumó de lleno en 2001. Dana, licenciada en Trabajo Social, está en el negocio desde 2011. “Siempre hacían falta manos, sobre todo en la previa a Semana Santa, cuando había que rellenar los huevos de Pascua”, recuerda. Mamusia murió en 2000, a los 79 años, y Tatus quince años después, a los 95. “Los disfrutamos muchísimo”, coinciden las primas.

La elaboración sigue siendo artesanal. “Trabajamos con chocolate cobertura que fabrican especialmente para nosotros”, apunta Faustina. “No usamos baño de repostería, que es mucho más grasoso, tiene menos cacao y es más pegajoso y artificial”, acota Dana. La marca ofrece bombones, chocolates surtidos, en rama, tabletas y dulces caseros, y desde 2012 suma una heladería con sabores inspirados en sus propios chocolates. Atienden todos los días de 9 a 22 en Av. San Martín 601, San Martín de los Andes.

Por qué importa

La historia de Mamusia muestra cómo una empresa familiar patagónica construida por inmigrantes se sostiene durante más de cinco décadas y pasa a la tercera generación. También refleja el aporte de los refugiados polacos a la economía y la identidad de la región.

Qué sigue

La empresa seguirá con la producción artesanal y la heladería inaugurada en 2012. No hay anuncios de expansión ni cambios societarios.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Gastronomía