Economía Agrícola

Don Pascual, de 82 años, recuperó casi 60 chivas perdidas en Neuquén con un dron

El criancero de Picún Leufú buscó a pie y bajo la lluvia durante casi una semana el rebaño del que vive; vecinos y un dron lo encontraron a 18 kilómetros de su puesto.

Redacción••3 min de lectura
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Don Pascual, de 82 años, recuperó casi 60 chivas perdidas en Neuquén con un dron

Don Pascual Railaf, un criancero de 82 años de la zona de Picún Leufú, en Neuquén, recuperó casi 60 chivas que se le habían extraviado y que son su principal sustento. Tras varios días de búsqueda a pie y bajo la lluvia, el rebaño fue localizado con un dron a unos 18 kilómetros de su puesto. Al ver las imágenes, el hombre no pudo contener las lágrimas.

El hallazgo se produjo después de que su pedido de ayuda se difundiera y movilizara a vecinos de la zona. Según trascendió, Juan Villanueva aportó el dron con el que se rastreó el terreno, mientras que Gabriel Parada y su pariente José López siguieron el rastro de los animales bajo la lluvia y los llevaron de regreso. Las chivas llevaban seis días perdidas.

La preocupación de Don Pascual había empezado un mediodía, cuando llevó las chivas hasta su puesto. Por la tarde notó que faltaba buena parte del rebaño y que solo unas pocas habían vuelto. Al día siguiente salió a buscarlas sin resultados. “Ya ahora van a ser casi cuatro días, cinco días”, relató ante una cámara cuando todavía no tenía noticias de los animales.

En ese mismo testimonio explicó las limitaciones con las que enfrentaba la búsqueda: “Estoy a pata, no tengo caballo. No tengo ayuda de nadie”. No sabía si las chivas se habían alejado por su cuenta o si alguien se las había llevado, pero tenía una certeza: podría reconocerlas donde estuvieran. Días después, le regalaron un caballo para que continuara con la búsqueda.

Para describirlas, enumeró colores, tamaños y características: había chivas negras, otras overas, dos chivitos negros pequeños y un castrón blanco. Entre todas, mencionó especialmente a tres cabrillas que había criado guachas y a las que les había puesto nombre: Muñeca, Mimosa y Mariposa. “Yo llamo a mi cabrilita, la nombro”, contó, convencido de que al escuchar su voz responderían.

Quienes lo acompañaron en el pedido de colaboración remarcaron que el hombre vive de sus animales, a los que cuida tanto en invierno como en verano. “Ojalá, ojalá, ojalá aparezcan”, repetía Don Pascual mientras la búsqueda seguía sin resultados. Su historia despertó preocupación entre los vecinos y varios se volcaron a recorrer la zona, lo que permitió ampliar el radio de rastreo hasta dar con el rebaño.

En el relato también habló de su vida en el lugar, donde aseguró que llevaba 29 años. Dijo que no tenía parientes cerca y que no acostumbraba a visitar otros puestos, aunque alguna vez lo habían invitado a compartir unos mates. “A mí la junta no me gustó nunca”, expresó.

Al ver las imágenes que confirmaban el hallazgo, Don Pascual empezó a reconocerlas una por una: “Ahí va mi chivita negra, la otra overa, la otra blanca, mi castrón blanco”. Después de los días de angustia, volvió a nombrarlas como lo había hecho en su pedido de ayuda: “Ahí van todas mis chivitas. Pobrecitos mis animalitos, mirá dónde andan”.

Casos como el de Don Pascual reflejan el peso que tiene el ganado menor para los pequeños productores de la Patagonia, donde la cría de cabras sostiene a familias que trabajan solas en parajes alejados. La historia también dejó a la vista el rol de las herramientas tecnológicas: un dron que rastrea el terreno y la solidaridad de los vecinos alcanzaron para resolver en horas lo que a pie parecía imposible.

Por qué importa

Para los pequeños crianceros de la Patagonia el rebaño es su único ingreso: perder casi 60 chivas equivalía a quedarse sin sustento. El caso muestra cómo la tecnología y la ayuda comunitaria pueden resolver situaciones críticas en parajes aislados.

Qué sigue

Don Pascual ya tiene las chivas de vuelta en su puesto y un caballo para moverse con más facilidad. El episodio deja abierta la discusión sobre el apoyo a los crianceros que trabajan solos en zonas rurales alejadas.

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