Cultura

Marta Minujín recibió el Premio a la Trayectoria de la Bienal de Arquitectura

A los 83 años, la creadora del Partenón de libros prohibidos es la primera artista distinguida por su obra en cuatro décadas de la bienal

Redacción••4 min de lectura
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Marta Minujín recibió el Premio a la Trayectoria de la Bienal de Arquitectura

Marta Minujín recibió el Premio a la Trayectoria de la XX Bienal Internacional de Arquitectura, un reconocimiento a más de seis décadas de obra que, según el comité directivo, “desafía los límites entre arte, arquitectura y espacio público”. La distinción se entregó como cierre del foro que se realizó en la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. A los 83 años, la artista es la primera creadora premiada en la historia del encuentro.

La directora ejecutiva de la bienal, Julia Converti, destacó que “es la primera vez que la bienal premia a una artista”. El comité consideró que “sus intervenciones urbanas transformaron la manera de experimentar la ciudad” y consolidaron un legado que sigue inspirando nuevas formas de pensar el vínculo entre las personas y el espacio que habitan.

La jornada del sábado se dedicó a “reconocer la excelencia, la innovación y el aporte cultural de profesionales, estudios e instituciones que amplían los horizontes de la arquitectura contemporánea”. El encuentro cumple cuatro décadas y reunió a especialistas en torno a las formas de habitar el mundo, un eje que atraviesa buena parte de la producción de Minujín.

“Lo mío es un arte desmesurado. En la vida no soy desmesurada; es desmesurado mi pensamiento”, dijo la artista durante una entrevista con Roberto Converti en el auditorio de la Aamnba, con entrada libre y gratuita. Y arriesgó una idea: “Me interesaría que las casas fueran oblicuas. Que la gente se acostumbre a un piso que se mueve, a la idea del terremoto, ya que hay tantos”.

La distinción llega un mes después de que fuera declarada Personalidad emérita de la Cultura de la Nación. En los últimos meses, su obra volvió a ocupar el espacio público: donó su Autorretrato mediático a Salta y su Escultura de los deseos se exhibe en el Museo Castagnino de Rosario. En noviembre presentará en Pinamar una reconstrucción de su Nido de hornero, la estructura que creó en 1976.

Consultada sobre cuáles de sus obras considera arquitectura, Minujín armó su propio recorrido. Mencionó La habitación del amor, la instalación que hizo en 1963 con Mark Brusse en París, con una cama que se movía adentro; Revuélquese y viva, la estructura de colchones con la que ganó el Primer Premio Nacional del Instituto Torcuato Di Tella en 1964, a los 21 años; el Nido de hornero de 1976; el Obelisco acostado de la Bienal Latinoamericana de San Pablo en 1978; el Obelisco de pan dulce de 1979; y las dos versiones del Partenón de libros prohibidos, la de la 9 de Julio en 1983 y la de la Documenta de Kassel en 2017.

“Para esas estructuras tengo que hacer planos arquitectónicos, con ingenieros”, explicó. Consultado sobre ese trabajo conjunto, fue tajante: “Sí, claro. Porque se puede matar la gente. En el Obelisco de pan dulce se colgaron”. También recordó que casi todas sus obras se inclinan, salvo el Ágora de la paz, de 2013 en Plaza Alemania, que tenía las columnas torcidas, y que algunas se movían, como el primer Partenón, que las grúas levantaban y acostaban, o la Torre de pan lactal de James Joyce en Dublín, en 1980. “Son todas obras de mucho riesgo, de buscar el equilibrio de las cosas”, sostuvo.

El reconocimiento también tiene un costado popular. Minujín contó que sus apariciones públicas generan escenas de fanatismo y que en sus recientes visitas a Salta y Rosario no hizo falta contratar guardaespaldas, como sí ocurrió en otras oportunidades. “Se me tiran encima y me piden fotos. El año pasado, en la Noche de los Museos, llegaron a tirarme del pelo. Pero en las provincias es peor, porque no llega tanta gente conocida”, relató.

La obra de Minujín se cruza con la arquitectura y con la ciudad desde los años sesenta, y ese vínculo es el que la bienal quiso subrayar al entregarle el premio. Sus estructuras monumentales, muchas de ellas pensadas para ser habitadas o recorridas, transformaron la relación del público con el espacio urbano y con la memoria. El caso más citado es el Partenón de libros prohibidos, que en 1983 ocupó la 9 de Julio con ejemplares censurados durante la dictadura.

Por qué importa

La bienal reconoce por primera vez a una artista y no a un arquitecto, una señal de cómo el arte contemporáneo y la arquitectura se cruzan en el espacio público. Minujín es una de las creadoras argentinas con mayor proyección internacional y su obra sigue activa.

Qué sigue

En noviembre, Minujín presentará en Pinamar una reconstrucción de su Nido de hornero, la estructura que creó en 1976. Su Escultura de los deseos seguirá exhibiéndose en el Museo Castagnino de Rosario.

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