Educación

Un joven de Pinamar creó una plataforma para que los adolescentes debatan política

Uriel Manzo, de 18 años, fundó el IAEPG, un espacio juvenil y apartidario para pensar y escribir sobre los grandes temas del país.

Redacción2 min de lectura

Uriel Manzo, un joven de 18 años oriundo de Pinamar, creó el Instituto Argentino de Análisis Estratégico y Prospectiva Global (IAEPG), una plataforma juvenil, federal y apartidaria que busca generar un espacio de participación para que los jóvenes debatan y escriban sobre los grandes temas del país y del mundo. La iniciativa se lanzó oficialmente en octubre de 2025.

El proyecto surgió, según contó Uriel a LA NACION, a partir de una sensación concreta: "había muchas ganas de involucrarse, pero pocos lugares reales para hacerlo, sobre todo desde el interior y sin pertenecer a estructuras tradicionales, o espacios muy cerrados y elitistas".

Uriel, que este año ingresa a la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, creció en un ambiente familiar donde la conversación y la política eran moneda corriente. De niño, pasaba horas dialogando con sus abuelos, especialmente con su abuelo paterno, Juan Carlos, con quien observaba pájaros y escuchaba historias de una Ostende que era solo médanos, o anécdotas como cuando conoció a Saint-Exupéry.

Su abuelo materno, Sergio, llegó a la Argentina desde Chile durante la dictadura de Pinochet. "Caminábamos por la playa, con el viento frío, y la arena húmeda y hablábamos de política. No siempre coincidíamos, pero ahí aprendí que cuando hay respeto, incluso las conversaciones incómodas valen la pena", recordó Uriel.

Durante la secundaria, Uriel se involucró activamente con el centro de estudiantes y participó en modelos de Naciones Unidas. Esa experiencia lo llevó a querer emprender algo propio. "Probé, me equivoqué y absorbí las enseñanzas de cada falla", aseguró. El IAEPG funciona como un espacio de producción y formación: escriben artículos y documentos de análisis, organizan charlas y encuentros, e impulsan instancias de debate.

"El principal desafío fue armar un equipo que creyera en una propuesta nueva, sin financiamiento, sin certezas y con mucho trabajo por delante", explicó. "Muchos dudaron, otros rechazaron la propuesta. Hasta que aparecieron las personas indicadas. Compañeros que se sumaron sin garantías, con entusiasmo y convicción".

Uriel destacó que todos los integrantes trabajan ad honorem, movidos por la satisfacción de "no quedarse con los brazos cruzados". "Es el proyecto por el que puedo madrugar, sacrificar planes, ocupar fines de semana enteros en reuniones y, aun así, sentirme feliz", afirmó.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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