Max Verstappen chocó en el inicio del último Gran Premio de Países Bajos y desató la decepción de la marea naranja
El neerlandés se despistó en un curvón húmedo y destrozó su Red Bull en el giro inicial; la Fórmula 1 se despide de Zandvoort.

Más de 70.000 hinchas neerlandeses colmaron el circuito de Zandvoort para despedir a Max Verstappen en el último Gran Premio de Países Bajos, pero la fiesta duró apenas una vuelta. El tetracampeón del mundo perdió el control de su Red Bull en el curvón peraltado previo a la recta principal y se estrelló contra el muro, dejando el auto destruido y su carrera terminada en el acto.
El accidente ocurrió cuando una lluvia leve había humedecido algunos sectores del trazado. Verstappen, que había partido desde el séptimo lugar, se entreveró con su compañero Liam Lawson y, al tomar el peralte por la parte baja, el coche se le escapó de atrás. El impacto fue violento, pero el piloto salió ileso, aunque visiblemente afectado por el error.
El neerlandés, conocido por su precisión y frialdad, no pudo ocultar su desazón. "Un fin de semana decepcionante, por supuesto. Ritmo decepcionante, desenlace decepcionante", declaró tras el incidente. La derrota no solo le costó la carrera, sino que prácticamente sepultó sus ya escasas chances de conquistar el título mundial.
Con este resultado, Verstappen suma 112 puntos y ocupa el sexto puesto en el campeonato, muy lejos del líder Kimi Antonelli, que acumula 242. La diferencia es casi insalvable, y el propio piloto reconoció que la esperanza de revalidar la corona se ha desvanecido.
El Gran Premio de Países Bajos, que se despidió del calendario, tuvo un final amargo para la multitud naranja. Las tribunas, que durante todo el fin de semana vibraron con el ídolo local, quedaron en silencio mientras Verstappen caminaba cabizbajo hacia los boxes. La carrera, que se detuvo con bandera roja, fue ganada por Lando Norris, seguido por los Mercedes de Antonelli y George Russell.
El circuito de Zandvoort, ubicado en un pueblo costero del Mar del Norte, había agotado sus entradas meses antes, con la expectativa de ver al campeón en su casa. Pero el destino le jugó una mala pasada al piloto más querido de los Países Bajos, que no pudo despedirse con una victoria.
La escena de Verstappen solo, caminando entre los escombros de su monoplaza, quedará grabada en la memoria de los aficionados. Un final que nadie había imaginado para una carrera histórica, y que confirma que los finales no siempre son felices.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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