Psicología

Mercè Brey: "Conectar con nuestra esencia rompe las cadenas de la dependencia externa"

La especialista en liderazgo consciente propone dejar de medir la identidad en la validación ajena y recuperar una confianza construida desde adentro.

Redacción••3 min de lectura
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Mercè Brey, especialista en liderazgo: “Conectar con nuestra esencia nos permite romper con las cadenas de la dependencia externa”

La española Mercè Brey, referente en liderazgo consciente y diversidad, lleva más de 30 años trabajando con organizaciones y mujeres referentes. Exejecutiva bancaria y autora, sostiene que buena parte de los problemas actuales de liderazgo nacen de un mismo lugar: la costumbre de sostener la identidad en la mirada del otro. Su propuesta es invertir ese movimiento y volver a mirar hacia adentro.

El dato que respalda su diagnóstico no es menor. Según un informe de la consultora KPMG, el 75% de las mujeres ejecutivas atravesó el síndrome del impostor en algún momento de su carrera. La International Coaching Federation advierte, además, que la falta de confianza interna sigue siendo una de las principales barreras para el desarrollo profesional femenino.

Para Brey, el liderazgo consciente es la capacidad de crear contextos donde las cosas puedan ocurrir. En esa definición conviven dos registros que la especialista distingue como esencia masculina y femenina. La primera, asociada a la racionalidad, permite decidir sin vacilar, asumir riesgos y marcar límites. La segunda, vinculada a la emocionalidad, habilita la creatividad, la cooperación y la empatía.

"Cuando ambas esencias están acertadamente presentes en nuestro día a día, nuestro estilo de liderazgo logra dejar de confrontar entre bienestar y rentabilidad", aseguró Brey. Según explicó, así se crean entornos de seguridad psicológica donde las personas comprometen su talento detrás de un objetivo común, y la rentabilidad deja de ser el único fin para convertirse en una consecuencia.

La especialista insiste en una idea que repite en sus charlas: cada persona debería creer que es lo mejor que le pasó. El fundamento es que, en la práctica, la soberanía individual se cedió a lo externo. "Hemos cedido nuestra soberanía a lo que acontece fuera y le hemos dado el poder de determinar quiénes somos y cuál es nuestro valor", remarcó.

Ese mecanismo, describió, funciona como una dependencia perversa en la que las personas se someten a la arbitrariedad de lo externo. La salida que propone es lo que llama "volver a casa": reconectar con la fuerza motriz propia. "Centrarme en mí para ser mi mejor versión no es un acto de egoísmo, sino todo lo contrario, es un acto de puro amor hacia mí y hacia todo aquello que me rodea", afirmó.

Consultada sobre el lugar de lo femenino en las organizaciones, Brey sostuvo que el mundo corporativo sigue siendo un espacio muy racional, donde la emocionalidad encuentra poco margen. Aun así, reconoció avances: cuando esas cualidades están presentes, se incrementan la fidelización del talento, la creatividad, la innovación, la reputación y la productividad.

El obstáculo mayor, a su juicio, no está en las políticas formales. Construir infraestructura y aplicar planes de igualdad o corresponsabilidad resulta relativamente sencillo. La dificultad real aparece en el cambio de mentalidad, un proceso evolutivo que involucra al conjunto de la sociedad.

Sobre la maternidad, fue tajante: la consideró el mayor obstáculo para el desarrollo profesional de la mujer. Explicó que la sociedad no está preparada para que eso ocurra en equidad, porque las mujeres irrumpieron en la esfera pública hace apenas unas décadas y lo hicieron cargando con sus responsabilidades en la esfera privada. El trasvase de hombres hacia ese terreno fue muy inferior.

Para avanzar, Brey propone correr el foco de la confrontación. "La equidad no debe plantearse como una confrontación. Se trata de una mejora sustancial para el conjunto de la sociedad", sostuvo. El trabajo, según detalló, pasa por reprogramar sesgos inconscientes, estereotipos y creencias limitantes en tres dimensiones: la familia, el sistema educativo y las organizaciones.

Respecto de las mujeres que se sienten lejos de algunos feminismos radicales, la especialista evitó las etiquetas. "Las palabras construyen y también destruyen realidades", advirtió, y llamó a actuar en coherencia con el sentido que cada persona le otorga a esos conceptos.

Por qué importa

La propuesta de Brey apunta a un problema medible en el mundo corporativo: la falta de confianza interna frena carreras y limita el talento. Su enfoque conecta liderazgo, equidad y maternidad en una misma discusión.

Qué sigue

El desafío que la propia Brey señala es el cambio de mentalidad, más lento que las políticas formales de igualdad. La evolución dependerá de cómo avance la corresponsabilidad en la esfera privada y educativa.

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