Historia

Mike Durant: sobrevivió al derribo del Black Hawk en Somalia y estuvo 11 días secuestrado

El piloto estadounidense cayó en Mogadiscio en 1993, fue capturado por milicias locales y su historia inspiró la película La caída del halcón negro

Redacción••4 min de lectura
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“Pensé que todo había terminado”: sobrevivió a la caída del Black Hawk, estuvo secuestrado 11 días en Etiopía y su historia llegó al cine

El 3 de octubre de 1993, el piloto Mike Durant llevó a 18 soldados de elite al centro de Mogadiscio, la capital de Somalia. La misión consistía en capturar a dos colaboradores de Mohamed Farrah Aidid, el líder de una poderosa milicia. Estados Unidos había llegado al país para proteger el reparto de alimentos en medio de una guerra civil y una hambruna, pero con el tiempo la operación se había convertido en una confrontación directa con Aidid.

Después de dejar a los soldados, Durant se alejó en su Black Hawk y quedó a la espera de nuevas órdenes. Por radio escuchó que otro helicóptero, el Super Six One, había sido derribado. Le ordenaron volver. Mientras sobrevolaba las calles donde sus compañeros intentaban llegar al primer helicóptero caído, un proyectil alcanzó la cola de su nave, el Super Six Four, que empezó a girar sin control.

El helicóptero cayó sobre las ruedas. Los cuatro tripulantes sobrevivieron al impacto, pero Durant se fracturó el fémur, se lesionó la columna y perdió el conocimiento. Cuando abrió los ojos, seguía dentro de la cabina, muy herido. Todavía no sabía que esa caída era el comienzo de una historia que cambiaría su vida, sacudiría a Estados Unidos y llegaría al cine como La caída del halcón negro.

Mucho antes de Mogadiscio, Durant había descubierto su pasión por los helicópteros durante un paseo por las montañas de New Hampshire. Un conocido de su familia, piloto de la Guardia Nacional, lo invitó a volar. En 1979, a los 18 años, se alistó en el ejército. Su primer destino fue Panamá, donde escuchaba comunicaciones en español para una unidad de inteligencia. Después aprendió a pilotar helicópteros, voló más de 150 misiones de evacuación médica en Corea del Sur y se convirtió en instructor de vuelo en la 101ª División Aerotransportada.

En 1988 fue aceptado en los Night Stalkers, la unidad de pilotos que volaba de noche para trasladar y apoyar a las fuerzas de operaciones especiales, oficialmente el 160th Special Operations Aviation Regiment. Voló misiones en el golfo Pérsico, Panamá y la Guerra del Golfo, y en agosto de 1993 llegó a Somalia.

Cuando recobró el conocimiento tras la caída, estaba sentado en la cabina con una pierna rota y fuerte dolor en la espalda. Podía alcanzar su arma, pero no salir del helicóptero por sus propios medios. Mientras tanto, en otro Black Hawk, Gary Gordon y Randy Shughart habían visto caer el Super Six Four. Eran francotiradores de las fuerzas especiales y pidieron permiso para bajar a proteger a la tripulación. Se lo negaron dos veces porque las calles alrededor del helicóptero eran muy peligrosas. Insistieron. A la tercera, los dejaron bajar a unos cien metros de los restos.

Al ver llegar a Gordon y Shughart, Durant sintió alivio. Pensó que vendrían más hombres detrás de ellos y que pronto podrían sacarlos de allí. Los dos soldados lo ayudaron a salir de la cabina, lo dejaron a resguardo y se quedaron junto al helicóptero para proteger a la tripulación. Los disparos se acercaban. Gordon pidió ayuda por radio y, cuando se quedó sin munición, buscó más armas entre los restos.

Shughart cayó herido de muerte. Gordon encontró un último rifle, con apenas cinco balas, y se lo entregó a Durant. Le deseó buena suerte y volvió a enfrentar a los atacantes con su pistola. Murió poco después. Frank, Cleveland y Field tampoco sobrevivieron. De los seis hombres que habían quedado junto al helicóptero, solo Durant seguía con vida. "Recuerdo solo tratar de aceptar las cosas, alzar la mirada al cielo y pensar no puedo correr, no puedo pelear, no puedo esconderme. Se terminó", reconoció años después en una entrevista con la CNN, en 2016.

Durant estaba muy herido, prácticamente inmóvil, cuando un grupo de hombres llegó hasta él. "Cuando se abalanzaron sobre mí, tenían una mirada que indicaba que iban a hacer exactamente lo que yo imaginaba, porque empezaron a darme una paliza tremenda. Me rompieron la nariz, el pómulo y la cuenca del ojo, me arrancaron el equipo y estaban completamente fuera de control", recordó. Lo llevaron en auto por Mogadiscio y lo encerraron en una habitación de concreto casi vacía. Le sujetaron las manos con una cadena.

Al principio, los guardias lo trataban con hostilidad. Durant empezó a hablarles y a hacer chistes para aliviar la tensión. Con los días, el trato se fue suavizando. El cautiverio duró 11 días, hasta que fue liberado. En mayo de 1994, Gordon y Shughart recibieron la Medalla de Honor de manera póstuma. Durante la ceremonia, el entonces presidente Bill Clinton dijo: "Sabían que sus posibilidades de supervivencia eran extremadamente escasas. El piloto del helicóptero dijo que nadie en su sano juicio habría entrado, pero ellos insistieron en hacerlo porque eran compañeros en peligro".

Por qué importa

La historia de Durant y de los soldados Gordon y Shughart se convirtió en un símbolo del costo humano de las intervenciones militares en conflictos civiles. La batalla de Mogadiscio marcó un antes y un después en la política exterior de Estados Unidos.

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