Ciencia

Monitoreo con drones térmicos para salvar al huemul, el 'fantasma de los Andes'

La APN, el Conicet y WCS Argentina usan tecnología para contar a los ejemplares, que quedan menos de 2000.

Redacción2 min de lectura
Hay menos de 2000 ejemplares: el plan científico con cámaras térmicas para monitorear al “fantasma de los Andes”, una especie en peligro de extinción de la Patagonia

La Administración de Parques Nacionales (APN), el Conicet y WCS Argentina pusieron en marcha un plan de monitoreo con drones equipados con sensores térmicos para estudiar al huemul, el ciervo nativo que habita los bosques andinopatagónicos y está en peligro de extinción.

La iniciativa busca obtener datos precisos sobre la población de esta especie, que se estima en entre 1500 y 2000 ejemplares en Argentina y Chile. La técnica ya demostró ser eficaz para detectar a los animales incluso en zonas de difícil acceso.

El huemul, también conocido como el “fantasma de los Andes”, es un ciervo que vive exclusivamente en los bosques andinopatagónicos de Argentina y Chile. Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se encuentra en peligro de extinción.

Las pruebas con drones permitieron comprobar que la cabeza del huemul emite una temperatura diferenciada del resto del cuerpo, un rasgo clave para identificarlo y distinguirlo de otras especies mediante cámaras térmicas. Esta tecnología resulta útil para monitorear a una especie que presenta baja densidad poblacional y que se distribuye en zonas boscosas y de difícil acceso.

Según informó Parques Nacionales, las poblaciones de huemul son difíciles de monitorear debido a su baja densidad de individuos y a que se ubican en áreas poco accesibles, lo que dificulta la observación directa y el conteo de ejemplares.

Los drones representan una herramienta efectiva para estudiar especies silvestres porque brindan acceso a áreas remotas y ofrecen información de alta resolución con baja interferencia humana. A diferencia de las cámaras ópticas tradicionales, los sensores térmicos no dependen de la luz visible, sino que capturan el calor o radiación infrarroja que emiten los objetos.

En las pruebas se registró que el huemul presenta una firma térmica diferencial: su cabeza es la zona que más calor irradia, mientras que su pelaje denso lo aísla del frío, por lo que el resto del cuerpo emite muy poco calor. Esta característica permite identificarlo con precisión.

Además, se realizó una segunda prueba para comparar la señal térmica del huemul con la de otras especies introducidas en la zona, como liebres europeas, ciervos colorados y ciervos dama, además de ganado doméstico como vacas y caballos.

Según el comunicado oficial, la APN, las áreas protegidas provinciales, las organizaciones no gubernamentales, el Conicet y diversas instituciones trasandinas “trabajan de manera conjunta para que el huemul, conocido como el ‘fantasma de los Andes’, continúe siendo parte del patrimonio natural y cultural”.

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