Sociedad

Nietos que cambiaron la vida de sus abuelos: cuatro historias de amor y reciprocidad

La relación entre abuelos y nietos revitaliza el sentimiento de pertenencia y refuerza la continuidad, según expertos.

Redacción3 min de lectura
El amor que vuelve: nietos que les cambiaron
la vida a sus abuelos

La relación entre abuelos y nietos incluye una complicidad única de amor y experiencias compartidas. Para los expertos, ese vínculo puede ser muy beneficioso para las personas mayores porque genera una plataforma de intercambio afectivo, una revitalización del sentimiento de pertenencia y una fuerte sensación de continuidad.

Así lo explica la psicogerontóloga Luciana Machluk, profesora de la cátedra Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Universidad de Buenos Aires. “Este intercambio entre diferentes generaciones de la misma familia que tienen tantas diferencias y, a la vez, tanto en común, es una gran oportunidad para construir un vínculo sólido que irá cambiando a medida que los nietos crezcan”, sostiene.

Además, señala que el vínculo con los nietos permite que ambas generaciones se encuentren desde un lugar de reciprocidad: los mayores no son solamente quienes transmiten y los jóvenes quienes reciben. “Ambos tienen mucho para brindar y para descubrir del otro”, remarca.

Cuatro historias muestran cómo ese lazo transformó la vida de los abuelos y fortaleció a las familias.

Celia Skel, de 89 años, fue ama de casa toda su vida. Tras quedar viuda a los 86, su nieta Florencia Shatal, de 28, la invitó a su local de ropa para sacarla de la depresión. “Mi intención era divertirla. Quizás había prendas que estaban descosidas (o yo las descosía a propósito) y le pedía que las arreglara para que se distrajera con algo y se sintiera útil”, cuenta Florencia. Un día le probó ropa, subió el video a las redes y se volvió viral. Celia se convirtió en modelo de Índigo Denim y hoy la reconocen en la calle. “La revivió. Es otra persona. Nunca se había enfocado en ella”, asegura su nieta.

En 2024, Alberto Chab, de 97 años, comentó en una cena familiar que quería formar un grupo de mayores de 90. Su nieta Zoe Rodríguez Chab, de 21, le sugirió hacer un video para TikTok. “Cuando se lo dije, él no entendía bien. Yo le explicaba y mi abuelo no sabía lo que era TikTok”, recuerda. El video se viralizó y el grupo se convirtió en “Noventa y contando”, con más de 400.000 seguidores en Instagram y un podcast declarado de interés cultural por la Legislatura porteña. “Se volvió una actividad familiar. Nos re unió a todos”, afirma Zoe.

En 2024, a Marisa Zeiguer, de 71 años, le diagnosticaron ELA bulbar, que afectó su habla y respiración. Su nieto, Nicolás, utilizó inteligencia artificial para recrear su voz y permitirle comunicarse. “Fue un trabajo en equipo. Ella siempre fue muy independiente y esto le devolvió la posibilidad de expresarse”, explica Nicolás. La historia se difundió en redes y generó una ola de solidaridad. “El amor en tiempos de la IA”, tituló un medio local.

Finalmente, Marta, de 82 años, y su nieta Camila, de 24, comparten un taller de cerámica. “Empezó como una actividad para pasar tiempo juntas y terminó siendo un emprendimiento”, cuenta Camila. Venden sus piezas en ferias y por Instagram. “Mi abuela siempre fue creativa, pero nunca tuvo la oportunidad de desarrollarlo. Ahora es su gran pasión”, agrega.

Los expertos coinciden en que estos vínculos no solo benefician a los mayores, sino que enriquecen a los jóvenes. “Aprendemos de su experiencia y ellos de nuestra energía. Es un intercambio constante”, concluye Zoe.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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