Energía

Pampa Energía invertirá US$2700 millones en una planta de urea en Bahía Blanca

El proyecto, aprobado para el RIGI, usará gas de Vaca Muerta para producir fertilizantes y generar divisas.

Redacción3 min de lectura
De Vaca Muerta a los fertilizantes: la apuesta de US$2700 millones que abre un nuevo negocio

Pampa Energía anunció la construcción de una planta de urea granulada en Ingeniero White, Bahía Blanca, con una inversión de US$2700 millones. El proyecto, denominado Fértil Pampa, fue aprobado para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y utilizará gas natural de Vaca Muerta como materia prima.

La planta tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales y comenzaría a operar hacia fines de 2029. Estará ubicada junto a las centrales térmicas Piedra Buena e Ingeniero White, que pertenecen a la misma compañía.

Martín Miliavsky, director ejecutivo de M&A y Nuevos Negocios de Pampa Energía, explicó que la urea no debe pensarse como un negocio separado de la energía. "Es, en esencia, gas natural transformado, al que se le agrega valor", sostuvo durante el Summit de Energía organizado por LA NACION.

La producción se destinará al mercado argentino y también se generarán saldos exportables hacia otros países de la región. Según informó la empresa, la planta podría aportar alrededor de US$1000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.

"Es una inversión de US$2700 millones para darle valor al gas que ya tenemos en Vaca Muerta. Tenemos gas para abastecer 100 años de demanda", afirmó el ejecutivo.

La urea es uno de los fertilizantes más utilizados por el sector agropecuario. Actualmente, una parte de la demanda argentina se cubre con importaciones, y la nueva planta busca reducir esa dependencia. "Uno de los principales impactos positivos es la generación de divisas para el país. Hoy demandamos urea y eso implica una salida de divisas", agregó Miliavsky.

Nicolás Arceo, director de la consultora Economía & Energía, analizó el proyecto como parte de la transformación del sector energético argentino. "La Argentina viene de una fuerte restricción en materia de gas. La producción comenzó a recuperarse en 2013 y 2014, con el desarrollo de los recursos no convencionales", explicó.

El crecimiento de Vaca Muerta permitió reducir las importaciones energéticas y generar un volumen creciente de exportaciones. El próximo desafío, según Arceo, consiste en industrializar esos recursos. "La Argentina tiene recursos para cubrir la demanda doméstica y el desafío es agregarle valor al gas natural", dijo.

Arceo estimó que el país podría alcanzar el millón de barriles diarios de petróleo hacia fines de este año o comienzos del próximo. Si el escenario no se modifica, el superávit energético podría llegar a US$11.000 millones durante este año, cuando cuatro años atrás la balanza del sector era deficitaria.

En paralelo, Pampa Energía avanza con Rincón de Aranda, su principal proyecto de petróleo no convencional en Vaca Muerta. La compañía prevé invertir US$1500 millones durante los primeros dos años para ampliar la producción del área. El yacimiento produce actualmente alrededor de 25.000 barriles diarios y el objetivo es llevar ese volumen casi al doble en un año.

El crecimiento del sector plantea nuevos desafíos de infraestructura. Arceo advirtió que la capacidad disponible para evacuar el crudo podría saturarse hacia fines de este año. "Gracias a la infraestructura se puede producir todo esto sin que se genere un cuello de botella. La capacidad de evacuación de crudo estará saturada hacia fines de este año", afirmó.

Miliavsky destacó la importancia del RIGI para proyectos que demandan grandes desembolsos y necesitan varios años para recuperar la inversión. "El RIGI es esencial para todo esto porque otorga estabilidad jurídica y fiscal a largo plazo. Estas inversiones no pueden hacerse sin una perspectiva de largo plazo", explicó.

Arceo coincidió en que el régimen permitió poner en marcha proyectos que necesitaban reglas fiscales estables. "Difícilmente podrían haberse realizado sin el RIGI o un esquema similar. Hacía falta un sistema de incentivos que fijara reglas de mediano y largo plazo", concluyó.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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