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Julieta Picos, dermatóloga: los tres pilares para cuidar la piel después de los 40

La especialista en dermatología estética explicó qué rutina conviene sostener pasada esa edad y por qué no hace falta recurrir a métodos invasivos.

Redacción••3 min de lectura
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Julieta Picos, dermatóloga: los tres pilares para cuidar la piel después de los 40

Después de los 40, la piel atraviesa cambios que forman parte del envejecimiento natural: baja la producción de colágeno y elastina, se reduce la capacidad de retener agua y la barrera cutánea puede modificarse. Según la dermatóloga Julieta Picos (MN 134.767), el cuidado no exige métodos invasivos: alcanza con sostener tres pilares básicos y consultar a un profesional.

La médica especializada en dermatología estética los resumió en una entrevista: limpieza, hidratación y fotoprotección. A partir de esa base, explicó, se pueden sumar activos específicos según lo que se quiera tratar o prevenir, siempre con indicación profesional.

Picos aclaró que no existe un único envejecimiento de la piel. La genética, la exposición solar acumulada, el tabaquismo, el estrés, el descanso y la alimentación influyen en cómo se ve el rostro pasada esa edad. "Por eso, a los 40 no hay una receta universal: hay que evaluar qué necesita cada piel", afirmó.

Ese daño acumulado suele hacerse visible con manchas, pérdida de firmeza, menor luminosidad y líneas de expresión más marcadas. Para la especialista, la respuesta no está en acumular productos sino en ordenar la rutina. "Si tuviera que simplificar una rutina, pensaría en tres pilares: limpieza, hidratación y fotoprotección", sostuvo.

La dermatóloga también apuntó contra las rutinas extensas que se viralizan en redes sociales. "Mi recomendación es no caer en la idea de que una rutina más larga es necesariamente una rutina mejor. Muchas veces, una rutina sencilla, bien indicada y sostenida en el tiempo es mucho más efectiva que incorporar diez productos sin una estrategia", remarcó.

Entre los activos que suelen sumarse a la base, mencionó los antioxidantes para combatir el estrés oxidativo y los retinoides para trabajar sobre distintos signos del fotoenvejecimiento. La elección depende del tipo de piel, la tolerancia y las necesidades de cada persona. En esa línea, un enfoque similar al que se recomienda para los tratamientos no invasivos de cuidado de la piel.

Otro error frecuente es esperar resultados inmediatos. "La piel necesita tiempo. Uno de los errores más frecuentes es esperar cambios importantes en pocos días y abandonar un tratamiento antes de que pueda demostrar su efecto", explicó Picos. Una buena hidratación puede mejorar la sensación y el aspecto relativamente rápido, mientras que los tratamientos para estimular colágeno o mejorar manchas, textura y arrugas requieren varias semanas o incluso meses. "Por eso es importante entender que los mejores resultados suelen ser progresivos", agregó.

La especialista también cuestionó el ideal de piel perfecta que se impone desde las imágenes retocadas. "Una piel saludable es, fundamentalmente, una piel cuya barrera funciona adecuadamente, que no presenta inflamación persistente, que está correctamente hidratada y protegida del sol y que se encuentra acorde a las características y necesidades de esa persona", definió.

En ese punto fue tajante: "Los poros existen, las líneas de expresión existen y las pequeñas imperfecciones también forman parte de una piel real". El objetivo de los dermatólogos, dijo, es mejorar la calidad de la piel, prevenir enfermedades y acompañar el envejecimiento de manera saludable y natural.

Como cierre, Picos insistió en la importancia de hacerse un chequeo anual con un dermatólogo. Un hábito que, igual que los tres pilares de la rutina diaria, apunta a anticipar problemas y a sostener el cuidado en el tiempo. En la misma sintonía, otras figuras públicas ya contaron cómo es cuidarse después de los 40.

Por qué importa

Pasada esa edad, la piel pierde colágeno, elastina y capacidad de retener agua, y el daño solar acumulado se hace visible. La nota ordena qué rutina sostener sin gastar en productos innecesarios ni recurrir a métodos invasivos.

Qué sigue

La recomendación de la especialista es el chequeo anual con un dermatólogo para evaluar cada piel y ajustar los activos según tolerancia y necesidades.

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