Trenque Lauquen: preso en la Unidad 20 terminó el secundario y cose pelotas para no volver a caer
Francisco Jiménez, de 37 años, cayó por venta de estupefacientes y tocó fondo en la cárcel. Hoy estudia, fabrica pelotas artesanales en una cooperativa y está a punto de recibir su diploma.

Francisco Jiménez tiene 37 años, es oriundo de América, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, y está alojado en el régimen abierto de la Unidad Penitenciaria N° 20 de Trenque Lauquen. Allí comparte una casa con otros nueve internos, se organiza para limpiar y cocinar, y de lunes a sábado pedalea 10 kilómetros en bicicleta hasta El Pase, una cooperativa social de inclusión laboral. En ese taller fabrica pelotas artesanales y, a fin de año, recibe su diploma secundario.
La historia de Jiménez empezó con una creencia que lo acompañó desde chico: que no servía para nada. Su hermano jugaba al fútbol, él quería hacerlo y nunca pudo. En la escuela andaba mal y su madre le decía "vos sos un burro". Llegó a creérselo y, con el tiempo, esa idea se convirtió en el combustible de una caída larga.
Eran seis en su casa. Su padre trabajaba en la municipalidad y, por las tardes y los fines de semana, hacía albañilería. Francisco empezó a los 9 años a alcanzarle los baldes de cemento y a los 13 ya salía a trabajar con la cuchara en las construcciones. Su madre, a quien define como el amor de su vida, iba de noche al basurero a cielo abierto a revisar bolsas para sacar ropa porque no podían comprarla.
"A la noche eran momentos que había mucha pobreza. Iban al basurero y nos dejaban adentro de un autito. Después, mamá se quedaba toda la noche lavando y siempre íbamos a la escuela de punta en blanco con ropa que parecía nueva, pero era juntada en el basurero", relata Francisco. También había violencia, escondida, apareciendo de improviso. "El castigo físico se queda inculcado en uno y sin darse cuenta lo naturaliza", sostiene.
A los 14 años empezó a inhalar nafta para evadirse, dejó la escuela en noveno grado y después llegaron el alcohol y la marihuana. A los 16 probó la cocaína y ya no hubo vuelta atrás. "Llegó el punto de que ninguna anestesia tapaba el gran dolor que tenía. Me quise matar muchas veces tomando, consumiendo cocaína y no lo pude lograr", agrega.
Llegó a la cárcel con miedo, por venta de estupefacientes. Estuvo un tiempo drogándose, sintiéndose parte de la escoria y queriéndose morir. "Fue un momento de una tristeza enorme, de tocar fondo y de sentir que me iba a quedar ahí para toda la vida", recuerda. Las primeras veces que vio a Martín Herrero, fundador de El Pase, le pareció un hombre con "carita de bueno". Entraba una vez por semana al penal con dos bolsas de facturas y Francisco no se interesaba porque lo veía como una debilidad exponer sus cosas frente a los otros.
Después vio que los que salían a El Pase volvían felices y notó una transformación que también quiso para él. Cuando lo pasaron al régimen abierto ya había empezado la escuela y estaba dejando las drogas. Un día se animó a ir a una charla con Martín. "Juani, un compañero, me enseñó a coser una pelota y cuando pude hacer la mía fue un paso agigantado. Y cuando vino Martín a la siguiente charla fui corriendo a mostrarle que había hecho una pelota, él la dejó al costado y me preguntó: '¿Y vos cómo estás?'. Y yo no quería navegar en ese mar", cuenta.
Tuvieron que pasar tres encuentros más hasta que pudieron ir más profundo. "Él tocó una parte dentro mío, vio algo ahí en mí que me emociona porque sentí en su cara que alguien volvió a quererme", dice Francisco. Herrero, por su parte, sostiene que el paso por El Pase le dio herramientas para sobrevivir en libertad: "Yo veo que Francisco está en un proceso de transformación y que todo el tiempo está buscando hacer un dibujo de él perfecto. Hoy se mira a él de otra manera. Le tengo una fe tremenda".
La experiencia de El Pase se enmarca en un modelo que busca reducir la reincidencia a través del trabajo y la capacitación en la última etapa de la condena. En Trenque Lauquen, el programa que enseña a coser pelotas a los presos ya mostró resultados en otros internos que atravesaron el mismo proceso.
Francisco vive haciendo chistes y habla sin parar. En una época, no hablar fue exactamente lo que lo llevó a su propia debacle. Por eso, aunque duela, ahora dice cada cosa que piensa. Mientras termina de estampar el logo de El Pase en una pelota, Martín pasa por detrás, hace como que revisa si está bien y ambos se ríen. La escena resume un cambio que va más allá del taller: un hombre que dejó de creer que no servía para nada.
Por qué importa
El caso muestra cómo el trabajo y la educación en la última etapa de una condena pueden cambiar la trayectoria de una persona privada de libertad. La experiencia de El Pase apunta a reducir la reincidencia en un sistema penitenciario que suele expulsar sin herramientas.
Qué sigue
A fin de año Francisco Jiménez recibe su diploma secundario. Queda por ver si el modelo de El Pase se replica en otras unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Relacionadas
Más de #trenque lauquen →
Una mujer tropezó con una baldosa faltante en Resistencia y SECHEEP deberá pagarle más de $9 millones

Newsom conmuta las penas de muerte de 548 presos en California

Violencia vicaria: dos proyectos para proteger a los chicos esperan en el Congreso

Muerte de Jesús de Miguel en España: qué pena podría enfrentar el arquero Owono

Javier Faroni vendió el Perugia de Italia en medio de investigaciones por la AFA

Paris Jackson reclama US$ 600 millones del patrimonio de Michael Jackson
Más en Justicia
Más leídas
7 días- 1
El hermano de JonBenét Ramsey apuntó a una prueba de ADN clave para resolver el caso
Policiales
- 2
San Juan: imputan a una mujer por extorsionar a un cirujano con una denuncia de abuso
Sucesos
- 3
Detuvieron al DJ de L-Gante acusado de vender tusi en countries y fiestas del Conurbano
Drogas y Narcotráfico
- 4
Una pareja creó un lodge ecológico en la selva amazónica de Ecuador: cabañas sin talar árboles y energía solar
Turismo
- 5
Trump dijo que no apoyó candidatos en Brasil y confirmó el permiso de ingreso para Flavio Bolsonaro
Internacionales





