Religión

Quién es Sunniva Gylver, la obispa de rastas y piercing que presidió el funeral de Harald V

Ordenada en febrero de 2025, la obispa de Oslo combina yoga, vegetarianismo y defensa de los derechos LGBTQ con una agenda pública marcada por la inclusión.

Redacción3 min de lectura
Quién es Sunniva Gylver, “la obispa hippie” que presidió el funeral del rey Harald de Noruega

La catedral de Oslo se llenó de fieles, realeza y figuras internacionales para despedir al rey Harald V, fallecido el 28 de agosto. Mientras los nuevos reyes, Haakon y Mette-Marit, se dirigían a sus asientos, una figura caminó detrás de la exreina Sonia y luego subió al púlpito: la obispa Sunniva Gylver, de 58 años, llamó la atención de inmediato por sus rastas y un piercing en la nariz.

Gylver fue ordenada obispa en febrero de 2025 y está al frente de la diócesis más grande de Noruega, según describió el diario Dagbladet. No es la primera mujer en el cargo en el país escandinavo, de tradición luterana, pero ninguna había generado tanta repercusión pública.

En el funeral, la ceremonia incluyó velas, oradores, un guitarrista y cantos. La obispa habló desde el púlpito y, en declaraciones previas, había recordado al monarca como un hombre “presente y afable”, con “buen humor y una risa contagiosa”, capaz de ser “popular y de la realeza” al mismo tiempo.

Su estilo rompe con la imagen tradicional del cargo. En redes sociales se muestra con remeras que dicen “Biskop” (obispo) o “Prest” (sacerdote), con pollera y zapatillas, o haciendo yoga dentro de una iglesia. Antes de ser obispa, cuando estaba al frente de una parroquia en un barrio residencial de clase alta, introdujo clases de yoga en el mismo edificio: ponía colchonetas en el pasillo y daba un sermón mientras los participantes hacían las posturas.

“Mi experiencia es que nunca se puede presionar o manipular a las personas para que tengan una fe saludable”, dijo al The New York Times. “Yo no soy quien para salvar a la gente”. Su intención, sostuvo, es “abrir las puertas de par en par de la Iglesia”.

La pastora luterana Aaste Dokka consideró que Gylver “simboliza que el cristianismo en Noruega está pasando por un gran cambio”. “Cuando una persona como ella, una ministra moderna, se convierte en el rostro oficial de la Iglesia, creo que ayuda a la gente a recalibrar la imagen de lo que realmente es la Iglesia hoy en día”, afirmó.

Su perfil también incluye una fuerte exposición política. “Cuando Putin y Trump, de distintas maneras, utilizan el cristianismo, mi religión, de forma muy politizada y destructiva, es realmente importante para mí que nosotros, como iglesia, alcemos la voz por la justicia, la solidaridad, el acogimiento al extraño entre nosotros y por reducir las diferencias entre pobres y ricos”, declaró antes de su ordenación.

Ya como obispa, evita nombrar personas o partidos. “No debería señalar a personas o partidos específicos para decir ‘esto sí y esto no’”, explicó. “Ni siquiera tengo que nombrarlos, pero tenemos bastantes líderes mundiales que practican y articulan la fe cristiana de una manera que me resulta muy ajena”.

Esas posturas le valieron críticas de los sectores más conservadores, que la acusaron de “activismo político en lugar de teología”. Con las clases de yoga, algunos llegaron a acusarla de “abrir la iglesia a religiones competidoras” y hubo quienes la llamaron “hija de Satán”.

Vegetariana estricta, no viaja en avión para limitar su huella de carbono y optó por vivir en un monoambiente en lugar de la residencia oficial del obispo. En junio de 2025 izó la bandera del arcoíris sobre la catedral de Oslo para celebrar la Semana del Orgullo. Cuando un miembro del Partido Demócrata Cristiano criticó a algunas parroquias por organizar el iftar con vecinos musulmanes, Gylver compartió esa comida con un imán local en marzo, mientras debatían sobre el ayuno en un momento en que la Cuaresma y el Ramadán coincidían.

Su historia personal también marca su mirada. Compartió casi toda su vida, hasta 2021, con un marido ateo. Su vocación evolucionó desde que era chica, cada vez que se encontraba con “el tipo de cristianos que no quería ser”, según contó. Lo notó cuando era muy joven y su hermana falleció a los 15 años por anorexia.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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