Reina y Paco, de 70 y 72 años, recorrieron 83.000 km en motorhome por Sudamérica
La pareja adaptó una Peugeot Boxer durante la pandemia y encadena travesías de hasta ocho meses por el continente.

Silvia, a quien todos llaman “Reina”, y Francisco, “Paco” para los conocidos, tienen 70 y 72 años y acumulan 83.000 kilómetros recorridos en tres años a bordo de un motorhome. La pareja empezó a viajar durante la pandemia de coronavirus y desde entonces alterna estadías en su casa con travesías que llegaron a extenderse siete u ocho meses. El vehículo es una Peugeot Boxer 2.2 diésel modelo 2021.
No se definen como viajeros de tiempo completo. Prefieren decir que son viajeros ocasionales, aunque los números cuentan otra cosa: salen cada tres o cuatro meses, organizan recorridos largos y vuelven para revisar el equipo y preparar la etapa siguiente. Su periplo más extenso fue una vuelta por América del Sur de 25.000 kilómetros, por la costa del Pacífico hasta el Caribe y regreso por la región amazónica.
La idea apareció durante las restricciones sanitarias. Buscaban una forma de viajar con más autonomía y menos exposición, y Reina quería cumplir un deseo asociado a su jubilación. En ese momento Paco recordó que la pandemia parecía no tener final. Así nació un proyecto que, lejos de cerrarse, sigue abierto.
El primer recorrido unió Ushuaia y La Quiaca, dos extremos del país, y funcionó como prueba de fuego. Ahí descubrieron qué debían modificar del vehículo para vivir con más comodidad: el espacio, el almacenamiento, el descanso y la autonomía. Cada cambio posterior respondió a una necesidad concreta que apareció en el uso. Una experiencia parecida a la de otros jubilados que rechazaron el geriátrico y apostaron por una vida más chica.
Vivir en pocos metros obliga a ordenar las tareas, controlar el agua y la energía y aceptar que los planes cambian por el clima o una reparación. Ellos no presentan esa vida como una postal sin dificultades. La sostienen porque el movimiento, los encuentros y la libertad compensan las incomodidades.
La pareja fue entrevistada en Valeria del Mar por el canal Pibitos Viajeros. El encuentro empezó cuando los creadores vieron el vehículo en el estacionamiento de un supermercado y contactaron a sus dueños a través del usuario escrito en la carrocería. Reina resumió la urgencia que guía el proyecto: “No tenemos la vida comprada y el día es hoy”.
También aconsejó no esperar un acontecimiento externo cuando existe un deseo concreto. Paco, por su parte, remarcó que viajar les permitió conocer personas y aprender en cada etapa. La experiencia no se apoya en negar la edad: observan los límites y preparan los trayectos según sus posibilidades. El mensaje se concentra en no convertir el miedo en una prohibición automática.
Además de los paisajes, Silvia destacó las amistades que aparecen en la ruta. Los encuentros con otros usuarios de motorhomes funcionan como una red práctica: intercambian datos sobre caminos, lugares para detenerse, talleres y condiciones de frontera. En ese punto, la travesía se parece a otras formas de vida nómade después de los 70.
“En Ecuador perdimos a nuestra perra y veníamos de un robo en Perú, y la gente es maravillosa, encontramos un mundo donde son más la gente valiosa que de la otra, y eso es lo más importante de todo”, sostuvo Reina. Y agregó: “Los paisajes están en todos lados, pero los podés encontrar igual sin viajar de esta manera; lo que te da viajar así es este universo de gente que conserva después uno para siempre”.
La vida en movimiento también cambia la relación con el tiempo. La pareja no busca completar una lista a toda velocidad: alterna trayectos largos con regresos y pausas. Esa flexibilidad explica por qué se consideran ocasionales a pesar de la cantidad de kilómetros. Después de 83.000 kilómetros, el proyecto continúa sin una meta definitiva. Depende de la posibilidad de elegir el próximo viaje, adaptar el vehículo y volver a salir cuando las condiciones lo permitan.
Por qué importa
El caso muestra que la jubilación no implica quedarse quieto: con planificación y un vehículo adaptado, la pareja sostiene un proyecto de vida nómade que combina autonomía, vínculos y límites propios de la edad.
Qué sigue
La pareja no tiene una meta final: seguirá alternando estadías en su casa con nuevas travesías por el continente, ajustando el motorhome según lo que aparezca en cada recorrido.
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