Derechos Humanos

Restituyen un cuadro saqueado por los nazis que estaba en Mar del Plata

La obra del pintor italiano Giacomo Ceruti perteneció al galerista neerlandés Jacques Goudstikker y fue hallada en la casa de la hija de un funcionario nazi refugiado en la Argentina.

Redacción2 min de lectura
Una restitución justa

La Justicia argentina dispuso la restitución de Retrato de una dama, una pintura del artista italiano Giacomo Ceruti que integraba la colección del galerista neerlandés Jacques Goudstikker, saqueada por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La obra había aparecido colgada en una casa de Mar del Plata perteneciente a una hija de Friedrich Kadgien, un funcionario nazi que se refugió en América del Sur tras la caída del Tercer Reich.

El desenlace se alcanzó mediante un acuerdo con la fiscalía: los poseedores de la pintura renunciaron a cualquier derecho sobre ella y el juez federal interviniente homologó la suspensión del juicio a prueba. De ese modo, se allanó el camino para que la obra regrese a la heredera de Goudstikker.

Goudstikker fue uno de los principales marchands de arte de Ámsterdam. Huyó de los Países Bajos ante la invasión alemana de 1940 y murió durante la travesía. Su colección, integrada por más de mil obras, fue objeto del saqueo sistemático organizado por el régimen nazi.

La decisión coincide con los compromisos internacionales que la Argentina asumió al adherir a los Principios de Washington sobre arte confiscado por los nazis y a la Declaración de Terezín. Esos instrumentos, aunque no vinculantes, exhortan a buscar soluciones justas frente a las consecuencias que todavía subsisten del expolio.

La vía elegida evitó que los tribunales argentinos tuvieran que responder una pregunta jurídicamente más compleja. El derecho local protege, bajo ciertas condiciones, la posesión de buena fe y reconoce efectos al paso del tiempo. Queda abierto el interrogante sobre si esas reglas deben aplicarse sin cambios cuando el bien reclamado proviene del saqueo nazi, o si una modificación de esas consecuencias corresponde al legislador y no a los jueces.

El caso Kadgien/Goudstikker no respondió esos planteos. Para alcanzar una solución justa, la historia de la obra ofrecía fundamentos sólidos para la restitución. Pero del desenlace no conviene extraer una regla automática para reclamos futuros: cada caso exige reconstruir la procedencia de la pieza, las circunstancias de su pérdida, las transmisiones sucesivas y la conducta de quienes la adquirieron.

La magnitud del expolio nazi no debe reducir las exigencias de prueba. Justamente por tratarse de una injusticia histórica de semejante gravedad, las restituciones deben apoyarse en investigaciones rigurosas que permitan distinguir los reclamos legítimos de aquellos en los que la tragedia del Holocausto pudiera invocarse para disputar obras que nunca fueron saqueadas.

La heredera manifestó su voluntad de que Retrato de una dama permanezca durante un tiempo en el país y pueda ser exhibida públicamente. La tela constituye un testimonio material de uno de los mayores despojos organizados de la historia contemporánea: la apropiación sistemática de bienes de quienes, al mismo tiempo, eran perseguidos, expulsados y asesinados.

La presencia temporal de la obra en la Argentina permitirá verla no solo como un cuadro, sino como un documento de aquella aberración y una advertencia contra el olvido.

Por qué importa

El caso sienta un precedente sobre cómo la Justicia argentina resuelve reclamos de arte saqueado por los nazis, un debate que seguirá abierto para futuras restituciones y que involucra compromisos internacionales asumidos por el país.

Qué sigue

Resta definir cuándo y cómo se concretará el traslado de la obra y en qué espacios se exhibirá públicamente durante su estadía en el país. El caso deja abierto el debate legal sobre la posesión de buena fe en bienes provenientes del expolio nazi.

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