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Riesgo país argentino sube a 578 puntos y se desacopla de la región

Un análisis atribuye el castigo de los mercados a la incertidumbre política por las elecciones de 2027 y no a los fundamentos económicos.

Redacción••3 min de lectura
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El mundo y la política presionan a los mercados en la Argentina

El riesgo país de la Argentina subió cerca de 400 puntos básicos entre inicios de julio y la semana pasada, hasta ubicarse en 578 puntos, un movimiento que aleja al país de los mercados globales de deuda. En el mismo período, un bono representativo en dólares bajo legislación extranjera con vencimiento en 2035 cayó más de US$10, hasta cotizar en torno a US$72,5. El golpe fue más fuerte en la Argentina que en el resto de América Latina.

La suba de tasas globales complicó a todos los mercados emergentes. El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos trepó al 5,12%, su nivel más alto desde 2007, y las tasas a 30 años tocaron el 5,47%. El discurso de Irán en la ONU, un PMI que mostró la fortaleza de la economía estadounidense y una licitación de bonos a 5 años con demanda débil fueron los detonantes.

Sin embargo, el riesgo país de la mayoría de los países de la región cayó la semana pasada. La Argentina se desacopló. El análisis sostiene que no son los fundamentos económicos los que explican esa diferencia: el país se encamina a un cuarto año consecutivo de superávit primario cercano al 1,4% del PBI en 2027, tiene una deuda neta del 35% del PBI y proyecta exportaciones por más de US$100.000 millones en 2026. Brasil y Colombia, con déficits primarios, tienen riesgos país de 162 y 205 puntos básicos, respectivamente.

El diferencial, entonces, proviene de la política. La Argentina es el único país de la región donde cada elección define el cepo, el déficit fiscal, el financiamiento monetario y hasta si las deudas se pagan. Con la presidencial de 2027 abierta, el mercado cambió su percepción sobre la probabilidad de reelección de Javier Milei. Dos bonos emitidos por el Gobierno, con vencimientos en octubre de 2027 y octubre de 2028, permiten medir ese riesgo: la probabilidad implícita de cambio político subió de cerca del 20% en julio a más del 55% la semana pasada.

Los datos económicos tampoco ayudan. La actividad se desplomó 2,9% mensual en julio, tras una contracción del 0,6% en el segundo trimestre. El desempleo subió al 7,9% y la pobreza pasó del 28,2% al 32,3% entre el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026, según el análisis. El Gobierno podría argumentar que parte de la caída de julio se revertirá en agosto y que la pobreza ya empezó a bajar, pero le será difícil rebatir que el modelo genera recesión y pobreza.

La salida, plantea el trabajo, debe venir de la política. La suspensión de las PASO, que el mercado prefiere porque fragmentaría a la oposición, depende de una secuencia de acuerdos con gobernadores de Juntos por el Cambio y otros partidos para armar listas conjuntas en cada distrito. La desconfianza mutua demora el entendimiento sobre qué va primero. Con la economía y los mercados en tensión, el Gobierno debería apurar los acuerdos para ampliar su base de sustentación hacia 2027.

Por qué importa

El castigo de los mercados encarece el financiamiento, desalienta la inversión y complica la recuperación económica. El mercado ya le asigna más del 55% de probabilidad a un cambio político en 2027.

Qué sigue

El Gobierno define si avanza con la suspensión de las PASO y los acuerdos provinciales con Juntos por el Cambio, una secuencia que el mercado sigue de cerca y que puede mover el riesgo país en las próximas semanas.

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