Salud

Salud ocular: los controles que hay que hacer en cada etapa de la vida

La OMS estima que 2.200 millones de personas tienen algún deterioro visual y casi la mitad de esos casos podría haberse prevenido.

Redacción••3 min de lectura
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Cuidar la salud ocular en cada etapa de la vida

La visión cambia a lo largo de la vida y las enfermedades oculares no siempre avisan. Según la Organización Mundial de la Salud, al menos 2.200 millones de personas viven con algún deterioro de la visión cercana o lejana, y en casi la mitad de los casos la pérdida visual podría haberse prevenido. Los errores de refracción sin corregir y las cataratas encabezan la lista, junto con el glaucoma, la retinopatía diabética y la degeneración macular asociada con la edad.

En la infancia, el sistema visual se desarrolla durante los primeros años. Enfermedades como la catarata congénita, el estrabismo o una diferencia importante de graduación entre ambos ojos pueden impedir que uno de ellos aprenda a ver bien y provocar ambliopía, también conocida como ojo vago. La detección temprana es decisiva porque la respuesta al tratamiento disminuye con la edad.

En los recién nacidos son fundamentales el examen ocular y la evaluación del reflejo rojo, además del seguimiento específico de los bebés prematuros con riesgo de retinopatía. La desviación de un ojo, una pupila blanca en las fotografías, el lagrimeo persistente, la sensibilidad excesiva a la luz o la dificultad para fijar la mirada justifican una consulta con el oftalmólogo.

Al comenzar la escuela, un problema visual puede confundirse con falta de atención o con una dificultad de aprendizaje. Acercarse demasiado al papel, entrecerrar los ojos para mirar de lejos, perderse al leer, adoptar posiciones extrañas de la cabeza o tener cefaleas frecuentes son señales de alerta. El control al ingreso escolar es indispensable y después la frecuencia debe individualizarse.

En esa etapa también preocupa el aumento de la miopía. La herencia influye, pero pasar tiempo al aire libre se asocia con un menor riesgo de desarrollarla. Las pantallas no dañan por sí solas los ojos, aunque su uso prolongado puede generar cansancio y sequedad. Conviene alternar las tareas de cerca con pausas, mantener una distancia adecuada y usar buena iluminación.

Entre los 20 y los 40 años muchas personas postergan el control porque ven bien. Sin embargo, algunas enfermedades oculares pueden avanzar sin síntomas. También deben prevenirse las infecciones relacionadas con el mal uso de lentes de contacto y los traumatismos laborales o deportivos mediante una protección adecuada. Los lentes de contacto no deben limpiarse con agua de la canilla ni usarse para dormir o bañarse, y no es conveniente utilizar colirios por cuenta propia.

Quienes tienen diabetes, hipertensión, alta miopía o antecedentes familiares de glaucoma necesitan un seguimiento definido por el médico oftalmólogo. En las personas con diabetes, el examen del fondo de ojo permite detectar lesiones antes de que aparezcan síntomas.

No toda dificultad debe atribuirse a la edad

La presbicia suele hacerse evidente alrededor de los 40 años: cuesta enfocar de cerca, se necesita más luz y se alejan los textos para leer. Es un cambio normal, pero no toda dificultad debe atribuirse a la edad. Un examen completo permite corregir la visión y evaluar la presión ocular, el nervio óptico y la retina.

El glaucoma requiere especial atención porque puede avanzar durante años sin dolor ni síntomas y causar un daño irreversible. Después de los 60 también son más frecuentes la catarata, que puede provocar visión nublada y deslumbramiento, y la degeneración macular, que afecta la visión central necesaria para leer o reconocer caras.

Controlar la diabetes y la presión arterial, no fumar, mantener una iluminación adecuada y actualizar los anteojos ayuda a proteger la visión y reducir el riesgo de caídas. Cuando la pérdida visual es permanente, la rehabilitación y las ayudas ópticas o electrónicas permiten aprovechar la visión remanente y conservar la independencia.

Hay situaciones que requieren atención urgente: la pérdida súbita de visión, la aparición repentina de destellos o numerosas manchas flotantes, una sombra similar a una cortina, el dolor intenso, la visión doble de comienzo brusco, un traumatismo o el contacto con una sustancia química. Los controles deben adaptarse a la edad, los antecedentes y la salud general de cada persona. No todas las pérdidas visuales pueden prevenirse, pero muchas pueden evitarse, tratarse o rehabilitarse. La diferencia, con frecuencia, depende de llegar a tiempo.

Por qué importa

Muchas pérdidas de visión se evitan o se tratan si se detectan a tiempo, pero las enfermedades oculares suelen avanzar sin síntomas. La clave está en los controles adaptados a cada edad y en no atribuir todo a los años.

Qué sigue

Queda pendiente que cada persona consulte a su oftalmólogo para definir la frecuencia de los controles según sus antecedentes y su salud general. Ante pérdida súbita de visión, destellos o dolor intenso, la consulta debe ser urgente.

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