Estilo de Vida

Se conocieron por Facebook por su pasión por Boca y ella viajó a México para verlo

Eve, de San Juan, y José Luis, de Guadalajara, se hicieron amigos por la red social gracias a su fanatismo por Boca y terminaron en una relación a distancia.

Redacción4 min de lectura

Eve es de San Juan y hincha de Boca Juniors. En abril de 2015 miraba la página de Facebook del DJ y productor irlandés Rob Smith, también fanático del club, cuando se detuvo en un comentario: “Saludos desde México, México es mundial”. El mensaje era de José Luis, de Guadalajara, Jalisco, y la curiosidad la llevó a enviarle una solicitud de amistad.

“Me llamó la atención que un mexicano fuera hincha de Boca. En la foto de portada lo veo en la Bombonera con foto de hincha total”, recuerda Eve. Tenía 22 años; él, 24. Los dos estaban en pareja por entonces y la intención de ella no iba más allá de conocer a un hincha de su equipo de otra nacionalidad.

Dos días después José Luis aceptó la solicitud. Había viajado un mes antes a Buenos Aires y Rosario, donde conoció a otros hinchas con quienes sigue yendo a la cancha. Pensó que Eve era alguna de las chicas del grupo, pero ella le confirmó que no se conocían. Al poco tiempo le pidió el WhatsApp porque quería escuchar su voz.

“Si bien estábamos ambos de novios eran relaciones muy rotas. No se le faltó el respeto ni a su ex ni al mío, hablábamos desde la amistad de una argentina y un mexicano que se encuentran a 8300 kilómetros”, aclara Eve. Las conversaciones giraban en torno a las costumbres y tradiciones de cada país.

Entre mayo y octubre, Eve lo bloqueó en WhatsApp, igual que a otros contactos, en medio de una relación que describe como tóxica. En octubre José Luis viajó a Cancún con su familia y visitó un museo que le recordó a Eve, que estudiaba el profesorado de Nivel Inicial y aprendía sobre la revolución mexicana. Le escribió para contárselo. Ella, ya soltera, lo había desbloqueado una semana antes.

Así retomaron la amistad y las charlas largas. Él le contaba sobre su pareja y ella lo alentaba a continuar. Hasta que José Luis le dijo que le gustaría conocerla y empezó un coqueteo en el que decía que viajaría a Buenos Aires. Eve lo notó convencido, sintió que todo se volvía intenso y se echó atrás: “No, sabés qué José Luis, no quiero saber nada, chau, pum, bloqueado”, se ríe al recordar. El bloqueo fue en WhatsApp, no en Facebook, donde él seguía dándole like sin escribirle.

Un día José Luis subió a la red social su itinerario y pasaje para julio del año siguiente, por si Boca jugaba la final. Sus amigos rosarinos y porteños comentaron con alegría, pero un mensaje de una chica le provocó algo a Eve. Se preguntó: “¿Qué me está pasando? ¿estoy sintiendo algo por este hombre?”. No lo dudó y sumó su propio comentario: “Te espero en San Juan”. Él le preguntó si estaba segura y ella afirmó que sí.

Hablar con sus amigas y con su mamá, que no estaba convencida de que viajara a Buenos Aires a conocer a un hombre con el que hablaba por Facebook, la convenció de que era mejor que él fuera a San Juan. Volvieron a hablarse, pero esta vez había algo distinto: Eve esperaba con ansias el mensaje de la mañana.

El 22 de diciembre José Luis le envió rosas por su cumpleaños. El 1 de enero Eve le mandó una torta por el suyo y festejaron por videollamada. Ya tenían una relación a distancia: veían partidos de Boca y películas juntos.

En enero un tío de Eve la invitó de vacaciones a Chile. Ella le contó a José Luis, que le respondió: “No te vayas a Chile, venite a México”. La frase la hizo pensar que podía ser una buena opción. Tenía ahorros y a su familia le gustaba la cultura mexicana, consumían el “Chavo del ocho” y la “Rosa de Guadalupe”, y ella y su hermana eran fanáticas del Día de los Muertos. La decisión estaba tomada: quería conocer el país y al chico que le gustaba.

Eve viajó a Chile con sus tíos, habló con José Luis durante todo el viaje y al día siguiente de regresar sacó turno para el pasaporte. Su madre le pedía que esperara a julio, cuando él iba a viajar a Argentina, para que su papá lo conociera primero. Sus amigas no podían creer que con 22 años se fuera a México a ver a un chico de 24 que había conocido por Facebook.

Su mamá conoció a José Luis por videollamada y fue tajante: “No quiero que te lleves a mi hija, me rehúso, vos tenés que venir primero”. Eve le respondió que era un viaje que quería hacer sola. Tenía sus ahorros, aunque en efectivo, y nadie le quería prestar su tarjeta de crédito: ni sus tíos, ni primos, ni amigos.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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