Mascotas

Un estudio revela que los gatos de interior tienen más bisfenol A en el pelo

La investigación analizó muestras de 70 felinos y detectó BPA en el 97% de los casos, con niveles más altos en los que viven dentro de la casa

Redacción2 min de lectura
Los veterinarios coinciden: los gatos de interior están demasiado expuestos al químico “bisfenol A”

Los gatos que viven exclusivamente dentro de la casa presentan concentraciones más altas de bisfenol A (BPA) en su pelo que aquellos que pasan tiempo al aire libre. Así lo determinó un estudio internacional que analizó muestras de 70 gatos sanos y que vuelve a poner el foco sobre los riesgos del entorno doméstico para los animales de compañía.

El trabajo detectó BPA en el 97% de las muestras. La mediana general fue de 27,3 pg/mg, pero en los gatos de interior trepó a 35,3 pg/mg, frente a los 24,4 pg/mg de los animales con acceso al exterior. La diferencia confirma que la casa ofrece una carga contaminante mayor por la convivencia con plásticos, alfombras y dispositivos electrónicos.

El bisfenol A es un compuesto que la industria usa desde la década del 30 como plastificante en la fabricación de policarbonato, material que compone buena parte de envases y productos de uso diario. Aparece en botellas, electrodomésticos, equipos electrónicos, muebles, ropa, pinturas y barnices. Su estructura es similar a la de los estrógenos, por lo que actúa como un disruptor endocrino capaz de alterar la regulación hormonal y la función de órganos vitales.

Los investigadores analizaron gatos no de raza, de entre 1 y 15 años, esterilizados y alimentados con comida comercial, tanto seca como húmeda. Además del ambiente, identificaron otras vías de exposición: los alimentos balanceados, los juguetes y algunos productos de cosmética animal. "Los gatos conviven de forma estrecha con los humanos, lo cual incrementa el riesgo de contacto con este químico", señalaron los autores del trabajo.

La edad también mostró diferencias. Los gatos de hasta 2 años registraron una mediana de 58,0 pg/mg, muy por encima de los adultos de entre 2 y 6 años, con 23,2 pg/mg. En los felinos mayores de 6 años, la cifra fue de 35,3 pg/mg. Los especialistas se sorprendieron, además, con un dato vinculado a la condición corporal: los gatos con peso normal presentaron concentraciones más elevadas que los obesos, un resultado que todavía no logran explicar.

La Clínica Mayo explica que el BPA se emplea desde 1950 en la producción de plásticos y resinas epoxi que recubren latas y tuberías, y advierte que pequeñas cantidades migran hacia los alimentos y líquidos almacenados en envases plásticos. La comunidad científica mantiene su preocupación por los efectos en etapas vulnerables, como la gestación o la niñez, y estudia posibles impactos en el desarrollo cerebral y la salud cardiovascular.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) sostiene que, con los niveles actuales de exposición, el BPA es seguro para el consumo. Sin embargo, el organismo mantiene una revisión constante de la evidencia disponible para actualizar sus conclusiones a medida que avanza la investigación.

Por qué importa

El hallazgo refuerza la evidencia sobre los disruptores endocrinos en el ambiente doméstico y pone a las mascotas como centinelas de una exposición que también afecta a las personas. Para los dueños, implica revisar plásticos, envases y juguetes dentro de la casa.

Qué sigue

La FDA mantiene abierta la revisión de la evidencia científica sobre el BPA, por lo que podrían actualizarse sus conclusiones. En paralelo, nuevos estudios con muestras más amplias podrían confirmar si el entorno interior es la vía principal de exposición.

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