Un joven de 17 años creó una prótesis de brazo que no requiere cirugía y cuesta 75 dólares
Benjamin Choi diseñó el dispositivo con una impresora 3D y piezas de bajo costo, y ya recibió financiación del MIT.

Durante la pandemia, el estudiante estadounidense Benjamin Choi, de 17 años, diseñó una prótesis de brazo que no requiere cirugía para su colocación. El invento, que se puede fabricar con una impresora 3D de 75 dólares y materiales comunes, fue desarrollado en el sótano de su casa en Virginia.
El proyecto surgió después de que Choi viera un documental sobre prótesis controladas con la mente. Le llamó la atención que esos dispositivos requirieran una operación cerebral de alto riesgo y tuvieran un costo de cientos de miles de dólares. "Me quedé realmente asombrado, pero también me alarmó que requiera una cirugía tan arriesgada", explicó el joven.
Durante el confinamiento, Choi aprovechó el tiempo libre y el laboratorio que había planeado usar en el verano. Sobre una mesa de ping pong, armó un espacio de trabajo improvisado. Con la impresora 3D de su hermana y trozos de hilo de pescar, creó la primera versión de su brazo robótico.
La impresora solo podía hacer piezas de hasta 12 centímetros, por lo que debía imprimirlas por separado y unirlas con tornillos y gomas. El proceso le llevó 30 horas para la versión inicial, que incluía sensores de ondas cerebrales y gestos de cabeza. Choi publicó las instrucciones en internet para que cualquiera pueda construir su propia prótesis.
El joven ya tenía experiencia en robótica y programación, y aprendió lenguajes de programación de forma autodidacta con videos. Tras más de 75 iteraciones, logró un modelo final que puede levantar hasta 4 toneladas. El dispositivo utiliza electroencefalografía (EEG) para leer la actividad cerebral mediante dos electrodos: uno en la frente y otro en el lóbulo de la oreja, que envían los datos a un microchip por Bluetooth. Un algoritmo de inteligencia artificial interpreta las señales y predice los movimientos, que también pueden controlarse con gestos de cabeza o parpadeos.
En el mercado, las prótesis similares pueden costar hasta 500.000 dólares y requieren cirugía para redirigir los nervios. En cambio, el invento de Choi se puede fabricar con materiales industriales a un costo mucho menor. En 2021, obtuvo financiación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para investigar y trabajar con expertos, y durante seis meses experimentó con computación en la nube para hacer el brazo compatible con internet.
Choi también realizó investigaciones sobre aprendizaje automático en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins y trabajó para la NASA entre agosto y diciembre de 2024. Actualmente, se desempeña como investigador de IA en el Instituto Kempner de la Universidad de Harvard.
El joven está por graduarse con una licenciatura en matemáticas aplicadas y una maestría en ciencias de la computación. Además de la ciencia, desde los 6 años toca el violín y ha ganado reconocimientos en varios concursos.
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