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Una impresora 3D española promete casas en 48 horas y hasta 40% más baratas

La firma Cosmos 3D busca desembarcar en la Argentina con un sistema que fabrica los muros de una vivienda de 120 m² en dos días y reduce costos frente al ladrillo.

Redacción4 min de lectura
Casas en 48 horas con hasta 40% más baratas que el ladrillo: cómo funciona la nueva forma de construir española que llega a la Argentina

Una impresora 3D de origen español busca desembarcar en el mercado argentino con un sistema que fabrica los muros de una vivienda de aproximadamente 120 m² en 48 horas y reduce entre 30% y 40% los costos frente a una construcción tradicional. La tecnología, impulsada por el emprendedor tecnológico Adrián Posadas, apunta a industrializar una parte del proceso que históricamente se realizó de manera artesanal.

El equipo se llama Cosmos 3D y está pensado para producir las paredes en serie dentro de una nave industrial, no en el lote donde se levantará la casa. Su valor aproximado es de US$800.000, sin contar los impuestos aduaneros, y el plazo previsto desde la compra hasta su llegada al país ronda entre tres y cuatro meses.

El funcionamiento es sencillo de explicar, aunque complejo de llevar a la práctica. Primero se carga en el equipo el diseño de la estructura que se quiere fabricar. Luego la máquina deposita sucesivas capas de una mezcla cementicia hasta formar la pared. La producción se realiza bajo techo, en un espacio controlado, y una vez terminadas las piezas se dejan fraguar antes de trasladarlas hasta la obra.

Allí aparece una de las diferencias centrales frente a otras tecnologías de impresión 3D de hormigón: la máquina no necesita trasladarse de lote en lote. Lo que viajan son las paredes. Esto permite que, mientras se prepara el terreno, en paralelo puedan fabricarse los muros. Una vez listos, se transportan en camión y se unen en el lugar definitivo.

“Es como un Lego”, ejemplifica Posadas. Los paneles pueden fabricarse con cámaras interiores preparadas para permitir después el paso de las instalaciones eléctricas y sanitarias, además de los materiales necesarios para la aislación.

Según el impulsor, la principal ventaja de producir bajo techo es que el clima deja de condicionar buena parte del proceso. “Mientras llueve o truene, estás bajo techo y seguís produciendo muros”, explica. En cambio, sostiene que las máquinas que trabajan directamente sobre el lote pueden quedar detenidas por lluvias, inundaciones o problemas propios del terreno.

Un punto que conviene aclarar es el del tiempo total. “En 48 horas tenés los muros para hacer las paredes de toda la casa”, afirma Posadas. Después comienza otra etapa inevitable: el fraguado del material, que según la mezcla y los aditivos utilizados puede demandar entre dos semanas y un mes.

Cuando las piezas ya tienen la resistencia necesaria, empieza el montaje. Si la platea está terminada y existe una logística aceitada para coordinar techo e instalaciones, el ensamblaje puede acelerarse. Posadas toma como referencia experiencias de Brasil, donde asegura que, con la cadena organizada, una vivienda puede ensamblarse en aproximadamente una semana. Así, el sistema permitiría reducir hasta un 60% el tiempo total de construcción frente a un método tradicional, según la empresa.

En cuanto al costo, el ahorro inicial podría ubicarse entre 30% y 40% frente a una construcción tradicional, aunque el número depende de la escala del desarrollo, la logística, los proveedores y las terminaciones elegidas. “La idea es tener el metro cuadrado terminado por debajo de los US$1000”, sostiene Posadas.

Para ponerla a funcionar, los requisitos son acotados. “Una nave que por lo menos tenga 200 m² para dejar trabajar la máquina, un lugar donde fragüen los muros, trifásica y dos personas. Por turno, con eso ya está”, resume. El desembarco contempla además instalación de los equipos, capacitación y soporte técnico local, con técnicos que acompañarán durante unos 10 días la puesta en marcha inicial.

Aunque las casas son el uso más atractivo para mostrar la tecnología, el negocio que Posadas imagina para la Argentina es más amplio. Entre los mercados potenciales menciona los desarrollos residenciales de escala, la vivienda social, la minería y las naves industriales. Según el importador, en Brasil el sistema ya se utiliza para producir viviendas a escala, mientras que en otros mercados los usos son diferentes: menciona proyectos en Canadá, Chile, España, Portugal y Turquía, desde casas premium hasta centros comerciales, desarrollo de materiales y mobiliario urbano.

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes evalúan adquirir una tecnología semejante es cuánto dura una casa impresa. De acuerdo con la empresa, el mortero utilizado alcanza resistencias comparables o superiores a las del hormigón convencional y la vida útil proyectada supera los 50 años, siempre que exista el mantenimiento habitual de cualquier construcción.

Por qué importa

La construcción es uno de los rubros que más golpea el bolsillo y el acceso a la vivienda. Si el sistema se instala, podría bajar costos y tiempos en desarrollos de escala, vivienda social y obra industrial, aunque depende de inversión inicial y logística.

Qué sigue

Resta definir la llegada concreta del equipo al país, el financiamiento para adquirirlo y la adaptación de la cadena local de proveedores. La prueba de fuego será el primer proyecto que se ejecute en la Argentina con esta tecnología.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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