Transporte

Vessev probó su ferry eléctrico con hidroalas en Nueva York: casi vuela sobre el agua

La startup neozelandesa mostró el VS-9, un catamarán eléctrico que se eleva sobre el agua con foils controlados por computadora para gastar menos energía.

Redacción••2 min de lectura
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Vessev built an electric ferry that almost flies

La startup Vessev llevó su ferry eléctrico VS-9 a navegar por el East River, entre el Brooklyn Marina y Governors Island, en Nueva York. La embarcación de unos 30 pies no flota como un barco común: se eleva sobre el agua gracias a hidroalas y queda casi volando a ras de la superficie. El objetivo de la empresa es cambiar la forma en que las ciudades piensan el transporte marítimo.

La experiencia a bordo sorprende menos de lo que se espera. La transición desde la navegación tradicional hasta el vuelo rasante es tan suave que pasa casi inadvertida. Quien la probó la comparó más con andar en un auto deportivo que con volar. La estela que deja el VS-9 cuando se eleva es mínima.

En apariencia, el VS-9 es un catamarán como tantos otros. Debajo del casco lleva dos estructuras con forma de ala que levantan la embarcación a medida que cortan el agua. Flaps submarinos controlados por computadora mantienen el andar estable. En este modelo, la mayor parte del levantamiento la hace el foil delantero, mientras que el trasero se ocupa de alrededor del 20%.

Los barcos tradicionales de ese tamaño empiezan a rebotar y golpear el agua cuando ganan velocidad. En un hidroala ocurre lo contrario: es justo el momento en que los foils hacen su trabajo. Al separar el casco del agua, la embarcación reduce la resistencia y consume menos energía, algo clave para un barco eléctrico, donde cada kilovatio-hora cuenta.

El foil trasero también aloja el motor eléctrico, que Vessev fabrica en casa. El cofundador y CEO Eric Laakmann explicó por qué no lo tercerizan. "Es importante mantener los costos en línea: tarde o temprano vas a tener que producir en casa, así que por qué no hacerlo antes en el desarrollo", sostuvo. Lo único que la empresa no fabrica son las baterías. "Esas ya se convirtieron en un commodity", afirmó.

Los astilleros experimentan con hidroalas desde hace más de un siglo. El diseño ofrece varias ventajas, como menor resistencia al avance y un andar más suave. La transición sutil que se siente en el VS-9 refuerza esa idea: el pasajero casi no percibe el momento en que el barco deja de navegar y empieza a planear sobre el agua.

Vessev apuesta a que este tipo de embarcación cambie la manera en que las personas y las ciudades conciben los barcos. La propuesta combina eficiencia energética, menor impacto en el agua y una experiencia de viaje distinta a la de los ferries convencionales.

Por qué importa

El transporte marítimo eléctrico enfrenta un límite duro: la autonomía de las baterías. Las hidroalas reducen el consumo al sacar el casco del agua, y eso podría volver viables los ferries eléctricos en ciudades con ríos y costas.

Qué sigue

Resta ver si Vessev logra escalar la producción y cerrar acuerdos con operadores urbanos. La adopción dependerá de los costos, la infraestructura de carga y las regulaciones de cada ciudad.

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