Estilo de Vida

Vive a 10 horas del supermercado más cercano y así organiza sus compras

Hilary Messer-Barrow recorre 300 kilómetros cada dos meses para abastecerse en el remoto pueblo de Beaver Creek, en el Yukón canadiense.

Redacción2 min de lectura
Vivo en un pueblo remoto de Canadá a 10 horas del supermercado más cercano y así me organizo las compras: “Me lleva dos días”

Hilary Messer-Barrow, de 30 años, vive en Beaver Creek, un pueblo del Yukón canadiense con apenas 90 habitantes. Para hacer las compras, debe recorrer 300 kilómetros hasta Whitehorse, la ciudad más cercana con supermercados, un viaje de 10 horas en auto que le lleva dos días completos.

La joven dejó Vancouver hace cinco años para mudarse a este remoto rincón junto a su marido y su perro Chilli. Cada seis u ocho semanas, la pareja emprende la travesía con una planificación meticulosa: crean una hoja de cálculo con cada producto necesario, desde alimentos hasta artículos de higiene y comida para el animal.

"No hay margen de error. Si olvidas algo, no puedes volver al día siguiente", explicó Hilary en diálogo con medios internacionales. El costo de cada viaje ronda los 1.250 dólares, que cubren combustible, compras y, en ocasiones, alojamiento si deciden pasar la noche en Whitehorse durante el invierno.

La vida en Beaver Creek presenta desafíos adicionales: el acceso a servicios médicos es limitado y en invierno las jornadas cuentan con apenas cuatro horas de luz solar. Sin embargo, Hilary asegura sentirse afortunada: "Vivir aquí es un privilegio, pero implica desafíos diarios. Uno de los más grandes es hacer la compra", confesó.

La historia de esta mujer captó la atención de más de 150.000 seguidores en TikTok, donde comparte su rutina. "A veces recibo comentarios de gente que no puede creer lo que hacemos para comprar comida. Pero para nosotros, el viaje en sí es parte de la experiencia", sostuvo.

El trayecto ofrece paisajes espectaculares, con montañas nevadas, bosques infinitos y auroras boreales. "Es un recorrido que muchos turistas pagan por hacer, y nosotros lo hacemos como parte de nuestra rutina. Nos sentimos afortunados", remarcó.

Hilary reflexionó sobre las recompensas de su estilo de vida: "Aquí no puedes permitirte olvidar algo importante, ni puedes improvisar. Pero este lugar tiene algo que no cambiaría por nada: la paz, el silencio y la conexión con la naturaleza".

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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