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Xesco Espar: "Un Ferran Torres inseguro deja de arriesgar y de ocupar los espacios"

El experto en alto rendimiento analiza cómo la presión y la gestión del error influyeron en la reconstrucción de la confianza del delantero.

Redacción4 min de lectura
Xesco Espar, experto en alto rendimiento: “Un Ferran Torres inseguro deja de arriesgar, de buscar ocasiones y de ocupar los espacios en los que es decisivo”

El nombre de Ferran Torres quedará ligado para siempre a la segunda estrella de la Selección Española. El delantero de Foios (Valencia) marcó el gol del triunfo en la final del Mundial ante Argentina, un tanto que significó una reivindicación personal tras un torneo de críticas y altibajos. Detrás de esa explosión de éxito hay un joven de pueblo, muy arraigado a su familia, que habló abiertamente de sus problemas de salud mental, una depresión que incluso le impidió disfrutar del fútbol.

La final se definió en el segundo tiempo del alargue, cuando Ferran superó a Emiliano 'Dibu' Martínez tras una asistencia de Nico Williams. España conquistó así su segunda Copa del Mundo y el valenciano fue elegido MVP de la final. El premio al mejor jugador del torneo fue para Rodri, mientras que Unai Simón recibió el Guante de Oro y Pau Cubarsí fue distinguido como mejor futbolista joven.

La actuación de Ferran en la final permite observar algo que no aparece en las estadísticas: la diferencia entre conservar el talento y sentirse capaz de utilizarlo. "El talento siempre está ahí, pero la confianza decide cuánto puede emplear un jugador", explica el experto en alto rendimiento Xesco Espar. Su estado emocional funciona como "un multiplicador o un divisor": puede liberar todas sus capacidades o reducirlas a una versión mínima.

Eso fue lo que ocurrió durante su etapa más complicada. Después del Mundial de Qatar de 2022, Torres explicó que había caído en "un pozo sin fondo". No disfrutaba del fútbol, había perdido el orden en su vida y tardó en aceptar que necesitaba ayuda profesional. La terapia le permitió recuperar el equilibrio y reconstruir una confianza que se había ido erosionando desde su llegada al Barcelona.

La pérdida de seguridad altera incluso la forma de jugar. "El cerebro entra en modo de supervivencia. En lugar de pensar cuántas cosas puede hacer, empieza a pensar en no fallar", señala el también exjugador y entrenador de balonmano. El futbolista evita riesgos, deja de buscar situaciones decisivas y escoge siempre la opción más segura. El menor rendimiento alimenta entonces las dudas y convierte la inseguridad en un círculo difícil de romper.

Con apenas seis años, Ferran Torres empezó a jugar en el equipo de su colegio y, uno después, ya entrenaba en las categorías prebenjamines del Valencia. "Le pegaba patadas a todo, se veía desde pequeño que iba a jugar al fútbol", recordaba entre risas en una entrevista con Jordi Wild. A los 12, sus padres se separaron. "Fue un shock para mí porque era bastante pequeño y no supe cómo afrontarlo", confesó. Aquella situación le llevó a ingresar en la residencia del club pese a vivir a pocos kilómetros de la ciudad deportiva.

Reconoce que aquella experiencia le llevó a encerrarse todavía más en sí mismo cuando sufría: "No lo compartía con nadie, me encerraba en el baño yo solo y solucionaba los problemas yo solo. Siempre he sido muy cerrado, muy mío". Pese a todo, su progresión deportiva nunca se detuvo. Debutó con el primer equipo del Valencia con solo 17 años, dos temporadas después fue traspasado al Manchester City de Pep Guardiola por 25 millones de euros y, en 2021, fichó por el Barcelona, donde juega actualmente.

La final mostró hasta qué punto Ferran ha aprendido a relacionarse de otra manera con el error. Antes del gol desaprovechó una oportunidad clara, pero no desapareció del partido. Volvió a ocupar el área y acabó resolviendo una acción todavía más complicada. Después incluso ironizó: "Me gusta fallar las fáciles y meter las difíciles".

"En el momento en que atravesaba sus problemas, fallar aquella primera ocasión probablemente le habría hundido", interpreta el experto. Su capacidad para continuar y bromear después no significa que el fallo haya dejado de importarle, sino que aprendió a convivir con él. "Un Ferran Torres inseguro deja de arriesgar, de buscar ocasiones y de ocupar los espacios en los que es decisivo", sostiene Espar.

El delantero valenciano construyó su resiliencia a lo largo de los años, con terapia y un entorno familiar sólido. Su historia es un ejemplo de cómo la salud mental puede influir en el rendimiento deportivo de élite. Hoy, con la Copa del Mundo en sus manos, Ferran demuestra que la confianza se puede reconstruir y que el talento, cuando encuentra seguridad, puede brillar en los momentos más importantes.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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