Historia

A 90 años del Nobel de la Paz a Saavedra Lamas por frenar la Guerra del Chaco

El diplomático argentino fue clave para el armisticio de 1935. En el frente, el médico Esteban Laureano Maradona atendió a heridos de ambos bandos.

Redacción••3 min de lectura
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Dos argentinos ilustres en una guerra fratricida en una zona de fuerte raigambre rural

Este año se cumplen 90 años de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Carlos Saavedra Lamas, el diplomático argentino que impulsó la mediación para poner fin a la Guerra del Chaco (1932-1935), el conflicto limítrofe que enfrentó a Bolivia y Paraguay. En ese mismo escenario bélico actuó otro argentino, el médico rural Esteban Laureano Maradona, que atendió a soldados de los dos bandos.

La contienda se libró por la posesión del Chaco Boreal, un territorio que ambos países reclamaban en su totalidad y en cuyo subsuelo se sospechaba la presencia de petróleo. Intereses de las petroleras internacionales se sumaron a la disputa y contribuyeron a volverla especialmente cruenta.

El terreno alternaba bosques tropicales con extensiones de vegetación herbácea y espinosa, en un ambiente marcado por la escasez crónica de agua, la arena y un sol abrasador. Cuando llovía, el suelo se convertía en un barrial intransitable. Abundaban las víboras, los roedores y los insectos. La población era mayoritariamente rural y entre los pueblos originarios de la zona había tobas, matacos, tapietes y chorotes, entre otros.

La guerra fue extremadamente sangrienta. La mortandad se disparó por la falta de alimentos, medicamentos y agua, y por las malas condiciones de los ejércitos y la corrupción. Ambos países usaron armamento moderno y anticiparon tácticas que después reaparecerían en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. Las estadísticas hablan de más de cien mil muertos entre los dos países, pese a la escasa población que tenían. También debieron endeudarse, lo que los hundió en mayor pobreza.

La falta de agua fue el principal enemigo del ejército boliviano, integrado en su mayoría por soldados quechuas y aimaras, acostumbrados a las montañas de más de 3000 metros, al frío y a los espacios abiertos. El reclutamiento de esos soldados fue traumático y derivó en una lucha terrible. Bolivia peleó lejos de sus centros vitales y sus tropas debieron recorrer miles de kilómetros sin vías de comunicación adecuadas para llegar al frente.

Los paraguayos, en cambio, se movían en un ambiente que les resultaba familiar. Combatían adaptados al clima y conocían el terreno. El 15 de junio de 1932 estalló la guerra con la incursión militar boliviana y la ruptura de relaciones entre ambos países. La Argentina favoreció discretamente a Paraguay con recursos para comprar armas, además de gasolina, trigo y un sistema de información clandestino.

En ese contexto apareció Maradona. Nacido en 1895 y fallecido en 1995, el médico atendió a heridos de los dos bandos. «Yo iba de puesto en puesto, socorría enfermos y dedicaba casi todo el día al hospital», relató en una oportunidad. Durante esos años murió su novia de fiebre tifoidea, un golpe del que no se repuso: nunca volvió a enamorarse y, terminada la guerra, regresó al país.

Cuando el Gobierno paraguayo se preparaba para celebrar la paz y homenajear a los médicos que habían participado, Maradona se marchó. «No quise; me escapé antes... Lo hice solo por mi espíritu solidario... También renuncié a mi sueldo de teniente primero de Marina y médico jefe del Hospital Naval en favor de los niños necesitados...», explicó.

El 12 de junio de 1935 se firmó el protocolo de armisticio que suspendió las operaciones militares, con la diplomacia argentina como mediadora. Por ese trabajo, Saavedra Lamas obtuvo el Nobel de la Paz en reconocimiento a su impulso de políticas de convivencia pacífica y prevención de guerras. Bisnieto de Cornelio Saavedra, se recibió de doctor en Derecho con medalla de oro: de las 24 materias que aprobó, solo en una sacó 9; en el resto, 10. Su lema era: «Las fronteras unen, no dividen». Murió el 5 de mayo de 1959.

Por qué importa

La Guerra del Chaco dejó más de cien mil muertos y marcó la política sudamericana del siglo XX. El rol de Saavedra Lamas consolidó a la Argentina como actor diplomático regional y su legado sigue citado en debates sobre mediación de conflictos.

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