Medio Ambiente

Agosto fue el mes más caluroso de la historia y los océanos marcan récords

El Servicio Copernicus confirmó que la temperatura media global alcanzó los 16,9°C y que los mares registraron niveles sin precedentes para esa época del año.

Redacción••2 min de lectura
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El planeta quema

El planeta volvió a romper un récord climático. Según el Servicio Copernicus de Cambio Climático, agosto fue el mes más caluroso jamás registrado a nivel global, con temperaturas del aire y de los océanos en niveles sin precedentes. La temperatura promedio del aire llegó a 16,9°C, apenas 0,01°C por encima del récord anterior, que había quedado en manos de julio de 2023.

El dato más llamativo llegó desde el mar. La temperatura media diaria de la superficie oceánica fuera de las regiones polares alcanzó los 21,11 grados, un máximo histórico. Las aguas del Atlántico y del Mediterráneo occidental también marcaron registros inéditos para agosto cerca de Europa, con extensas olas de calor marinas.

Uno de los factores que empujó las temperaturas fue El Niño, ya plenamente establecido y con pronóstico de intensificación en los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno tendrá efectos importantes sobre los patrones de temperatura y precipitaciones hasta bien entrado 2027.

Las consecuencias ya se ven en el terreno. Los incendios forestales arrasaron miles de hectáreas en el Mediterráneo y en América del Norte, las olas de calor colapsaron hospitales en Asia y Europa, y las sequías golpean con fuerza a la agricultura y la ganadería en vastas regiones. A eso se suman el aumento del nivel del mar, el retroceso de los glaciares y eventos extremos cada vez más seguidos.

El verano europeo reciente fue el más caliente de la historia y dejó 35.000 muertes más de lo habitual para esa estación. "Los veranos son cada vez más largos, más intensos y más peligrosos", sostienen los especialistas que siguen la evolución del clima en el Viejo Continente.

Los científicos atribuyen el calentamiento sobre todo a la actividad humana, en especial a la quema de carbón, petróleo y gas. Ese proceso elevó la temperatura media del planeta en aproximadamente 1,4°C respecto de la era preindustrial y multiplicó la frecuencia y la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos.

Con la transición energética y la reducción de emisiones todavía pendientes, la urgencia pasa por proteger a la población. La respuesta más inmediata es invertir en planes de adaptación: redes de centros frescos en barrios vulnerables, alertas tempranas por olas de calor, forestación urbana y techos verdes para bajar la temperatura en las ciudades, además de sistemas de salud preparados para atender más casos por golpes de calor y enfermedades estacionales.

Mientras las emisiones no se recorten, los récords van a seguir cayendo. El problema es global, pero la responsabilidad empieza en cada gobierno y en cada decisión económica. Los cambios necesarios abarcan tecnologías, comportamientos y políticas que fomenten un menor despilfarro y un uso más inteligente de los recursos. El costo de no actuar supera al de transformar.

Por qué importa

Los récords climáticos ya no son excepcionales: impactan en la salud, la agricultura y la vida cotidiana. La adaptación urbana y los sistemas de salud se vuelven tan urgentes como la reducción de emisiones.

Qué sigue

El Niño seguirá intensificándose en los próximos meses, por lo que se esperan nuevos récords de temperatura y eventos extremos hasta bien entrado 2027, según la OMM.

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