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Alejo García Pintos: éxito teatral, dirección en La Plata y el recuerdo de Romina Yan

El actor protagoniza Una Navidad de mierda, dirige el Coliseo Podestá y rememora La noche de los lápices en una charla con LA NACION

Redacción••3 min de lectura
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Alejo García Pintos: es parte de un suceso, dirige un teatro con “presencias” inquietantes y recibió amenazas por su rol más recordado

Alejo García Pintos atraviesa un momento de plenitud profesional con varios frentes abiertos al mismo tiempo. El actor es uno de los protagonistas de Una Navidad de mierda, uno de los grandes éxitos de las últimas dos temporadas del teatro porteño, y en paralelo ejerce como director del Teatro Coliseo Podestá de La Plata, una de las salas más emblemáticas del país.

La comedia, que se presenta en el Teatro Premier con un elenco encabezado por Verónica Llinás y completado por Tomás Fonzi y Anita Gutiérrez, lleva dos años con la sala llena y tuvo una gran temporada en Punta del Este. La producción pertenece a la compañía de Gustavo Yankelevich y la dirección está a cargo de la propia Llinás junto a Peto Menahem.

“Me encanta la comedia”, asegura el actor, a quien se lo percibe cómodo en el rol de un pater familias antihéroe dentro de una familia de vínculos patológicos. “La gente empatiza mucho con este pobre hombre castigado, que apela a todas las terapias alternativas posibles y padece a esa esposa virulenta; la obra es una suerte de Los Simpsons al modo argentino”, define.

Consultado sobre las razones del suceso, García Pintos atribuye el fenómeno a la dificultad de encontrar una comedia con tantos gags. “Jamás descansamos, no sentimos que la obra esté hecha de antemano, siempre le vamos encontrando la forma de hacerla crecer”, sostiene. Y agrega: “No podés relajarte, porque, si te pasás de tono, te convertís en un mamarracho y el público no se termina sorprendiendo”.

El actor también se refiere al contexto económico hostil que atraviesa el público y al lugar que ocupan las comedias en la cartelera. “Estamos bendecidos. ¿Quién no desea participar de una experiencia donde te garantizan la pasarla bien durante una hora y media?”, afirma. “No es casual que, en este momento, las diez obras más vistas de Buenos Aires sean comedias o musicales”.

La relación con la familia Yankelevich no es nueva para García Pintos, que trabajó en reiteradas ocasiones con Gustavo Yankelevich y con Cris Morena. “Tengo un vínculo personal muy estrecho con toda esa familia, los quiero, me han dado mucho trabajo. Trabajé un montón con Cris y fui muy amigo de Romina”, recuerda.

Sobre Romina Yan, fallecida en 2010, el actor se emociona. “La siento muy cerca, hay una energía que me lleva a pensarla. Seguramente tiene que ver con que nuestra obra la produce Gustavo”, explica. “Muchas veces miro al cielo de noche y observar alguna estrella me lleva a pensar en Romina. Nos queríamos mucho. Tenía muy pocos amigos del medio, yo era uno de los que iba a comer a su casa”.

García Pintos también rememora el proyecto que la muerte prematura de su amiga dejó inconcluso: un programa infantil que se iba a llamar La casa disparate. Además, el actor es uno de los fundadores del ciclo Teatro x la Identidad, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo. “Comenzamos para hacer un par de funciones y nos quedamos varios meses a sala llena”, rememora.

En su faceta de gestión cultural, el actor dirige el Teatro Coliseo Podestá de La Plata, una sala con una historia que arranca con la fundación misma de la escena rioplatense de la mano de la familia Podestá y que acaba de ser reconocida con el Premio Teatro del Mundo que entrega la Universidad de Buenos Aires.

Con casi 60 años, García Pintos nació en La Plata y mantiene su fervor por Gimnasia y Esgrima, club del que se declara “tripero de pura cepa”. Recibe a LA NACION en su departamento de Villa Urquiza, un refugio capitalino cuando no pernocta en su ciudad natal.

Su trayectoria incluye también un papel protagónico en La noche de los lápices, el clásico contemporáneo del cine nacional estrenado hace cuatro décadas que recuerda un hecho luctuoso de la historia política y social del país ocurrido el 16 de septiembre de 1976. El actor atravesó dificultades por haber rodado ese film, aunque no se detiene en detalles en esta charla.

Por qué importa

La nota muestra a un actor con una carrera versátil que combina el éxito comercial en teatro con la gestión cultural y el compromiso con causas de derechos humanos. Su testimonio sobre Romina Yan y Teatro x la Identidad conecta con la memoria reciente argentina.

Qué sigue

La obra continuará su temporada en el Teatro Premier durante el verano, sin gira por los centros turísticos. El reconocimiento al Coliseo Podestá y su rol como director de la sala platense marcan su presente en la gestión cultural.

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