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Mauricio Kartun revela en un libro los secretos de su método creativo

El dramaturgo argentino publica "Crear", un ensayo que desarma los cuatro pasos de su esquema dinámico para generar obras

Redacción••2 min de lectura
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Mauricio Kartun revela en un libro los secretos de su método creativo

El dramaturgo Mauricio Kartun publicó Crear, un ensayo en el que revela los mecanismos de su proceso creativo y los pasos de lo que llama "el esquema dinámico". Nacido en San Martín en 1946, Kartun es uno de los grandes nombres del teatro argentino y autor de clásicos modernos como Chau Misterix, El niño argentino, Terrenal y La vis cómica.

El libro llega en un momento en que la etiqueta de "creador de contenidos" se expandió a casi cualquier actividad. Su propuesta, sin embargo, no se limita al teatro: el método puede inspirar a cualquiera que tenga una intención creativa, según plantea el propio autor a lo largo del ensayo.

Kartun asegura que la inspiración lo asalta durante una caminata o un paseo en bicicleta, a los que lleva siempre una libretita y una birome. Lo extraordinario, dice, es la sorpresa, "el viejo eureka". A veces la ansiedad le hace suponer que la idea no vendrá y que dejará la página en blanco, pero si se cumplen ciertas condiciones al final aparece. "El momento exacto de la creación convierte al escritor en un demiurgo, el dios de un universo que existe solo en su cabeza", sostiene.

El esquema dinámico que propone tiene cuatro pasos. El primero es la imagen generadora, una semilla que impulsa hacia la obra, con un juego de palabras que le sirve de consigna: "No idear obras sino obrar ideas". El segundo es el largo período de acopio, la época de la libretita, en la que junta imágenes, ideas, frases y pedazos de diálogo como un ciruja intelectual.

El tercero es el acto de sentarse a escribir, la "improvisación imaginaria" que lleva a la página el material reunido con un sistema que ordena el caos original. El cuarto, el que todos los escritores destacan como el más importante, es la corrección. "Corregir es el gran trabajo", afirma Kartun, para quien muchos autores se frustran porque se embelesan con la primera versión de su obra.

Sobre los hábitos de escritura, el ensayo recuerda comparaciones de otros maestros. Mientras Patricia Highsmith reservaba la mañana para lo burocrático y creaba después, y Ernest Hemingway aconsejaba escribir borracho y corregir sobrio, Kartun no toma nada porque, dice, se pone demasiado condescendiente consigo mismo. Cita entonces a Tito Cossa: "La escena mejor escrita con la última ginebra de la noche es una mierda con el primer mate de la mañana".

El final del proceso, admite, nunca está garantizado. "Jamás sé si voy a terminar o no", confiesa el dramaturgo. "Trabajo con la esperanza de que sí, de que hay futuro, de la misma manera ingenua con que uno empieza siempre una relación amorosa". Escribir, plantea, es entregarse a la incerteza, como enamorarse. Si el escritor tuviera de entrada la certeza absoluta de qué busca, concluye, "no sería escribir sino escriturar".

Por qué importa

El libro desarma la cocina de la escritura en un momento en que todos se definen como creadores de contenidos. El método de uno de los grandes dramaturgos argentinos puede servir de guía concreta para quien encara cualquier proyecto creativo.

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