Salud

Alergias en niños: el hábito que las dispara y cómo revertirlo

El distanciamiento social y la vida aséptica que dejó la pandemia aumentaron los casos. Un experto explica cómo volver a conectar con la naturaleza.

Redacción3 min de lectura
Advierten por un hábito que sube el riesgo de que los niños desarrollen las alergias que potenció la pandemia

La pandemia de Covid aceleró un proceso de alejamiento extremo de cualquier contacto con patógenos, una conducta que, según los especialistas, impactó en el sistema inmunológico de los niños. El miedo al contagio potenció un modelo de vida aséptico que en muchos hogares persiste hasta hoy, y que se asocia con el aumento de enfermedades alérgicas y autoinmunes.

Claudio Parisi, ex presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, explicó a Prensa X que la falta de exposición a microorganismos beneficiosos en los primeros años de vida altera la respuesta inmune y favorece la aparición de alergias. "Evitar el contacto con las bacterias no termina siendo bueno para nuestro organismo", afirmó.

El especialista señaló que la pandemia fue "la expresión máxima" de un fenómeno que ya venía gestándose: la llamada "teoría de la higiene", que postulaba que la falta de infecciones en la infancia impedía que el sistema inmunológico aprendiera a defenderse de forma equilibrada. Con el tiempo, esa teoría fue reemplazada por la de los "buenos amigos", que destaca el papel de la microbiota y de los microorganismos que conviven con el cuerpo y resultan beneficiosos.

Parisi remarcó que el impacto mayor se observa en los niños nacidos durante el confinamiento, ya que los primeros 1.000 días de vida —que abarcan el embarazo y los dos primeros años— son clave para que la microbiota "eduque" al sistema inmunológico. "Todas las nuevas generaciones pudieron verse impactadas por falta de estímulos beneficiosos", sostuvo.

Cuando esa educación no ocurre, el sistema inmunológico responde de manera inadecuada y ataca sustancias inofensivas como pólenes, ácaros o epitelios de animales, generando procesos inflamatorios. "La rinitis alérgica es un proceso de inflamación de la nariz, pero hay alergia a alimentos, a picaduras de insecto, asma... Todo ese grupo de enfermedades aumentó notablemente", detalló. También crecieron las enfermedades autoinmunes, como la diabetes.

Una vez que se establece la alteración, las posibilidades de revertirla son limitadas. "No tenemos forma de curar una vez que se gatillan estas enfermedades que terminan teniendo una base genética y ambiental", explicó Parisi. Por eso, insistió en la importancia de actuar preventivamente durante la ventana de oportunidades que va desde el nacimiento hasta los dos años.

El experto también se refirió a la "marcha atópica", un proceso por el cual una alergia puede derivar en otra con el tiempo: dermatitis atópica, asma, alergia alimentaria. En ese sentido, señaló que la piel con dermatitis atópica es más permeable y deja entrar alérgenos, por lo que reparar la barrera cutánea de manera temprana podría evitar el desarrollo de otras enfermedades alérgicas. "Algunos estudios demostraron que esa marcha alérgica se va limitando o es menos probable que suceda", indicó.

Para Parisi, la clave está en recuperar el contacto con la naturaleza y permitir que los niños se expongan a microorganismos beneficiosos. "Los microorganismos educan al sistema inmunológico", afirmó, y recomendó no caer en la obsesión por la limpieza extrema, sino fomentar actividades al aire libre y el contacto con animales, siempre con las medidas de higiene básicas.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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