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Animales que usan el fuego: el ave que caza en incendios y el escarabajo que vive entre cenizas

Un conjunto de estudios releva especies que interactúan con las llamas en Australia, África y los bosques boreales, y reabre el debate sobre quién dominó el fuego primero.

Redacción••3 min de lectura
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Animales que usan el fuego: el ave que caza en incendios y el escarabajo que vive entre cenizas

Un conjunto de investigaciones reunió evidencia sobre animales que no huyen del fuego sino que lo aprovechan para cazar, reproducirse o alimentarse. El caso más documentado es el de las “firehawks” australianas, aves rapaces que trasladan ramas encendidas para propagar focos y capturar presas que escapan de las llamas. El hallazgo pone en discusión la idea de que los humanos fueron los primeros en controlar el fuego.

La evidencia más antigua confirmada de uso intencional del fuego por homínidos se remonta a 400.000 años, según un estudio publicado en Nature. Restos analizados en el yacimiento de Barnham, en Suffolk, incluyen herramientas de sílex fracturadas por el calor y arcilla calcinada a más de 700 °C.

El trabajo sobre las aves australianas, difundido en el Journal of Ethnobiology, identificó a tres especies agrupadas bajo ese nombre: el milano negro (Milvus migrans), el milano silbador (Haliastur sphenurus) y el halcón berigora (Falco berigora). El milano silbador toma una ramita encendida con el pico o las garras y la deja caer en una zona que todavía no ardió.

“Las aves rapaces han estado en el planeta millones de años antes, con lo cual es posible que lo hayan descubierto antes de que aparecieran los humanos”, sostuvo Alex Kacelnik, especialista en inteligencia de aves de la Universidad de Oxford.

El antecedente más citado es el de Dick Eussen, jefe de un equipo de bomberos en el Parque Nacional de Kakadu, al norte de Australia. En la década de 1980 intentaba frenar un incendio de pastizal cuando vio a un milano silbador con una rama humeante entre las garras. Al soltarla sobre el pasto seco comenzó a salir humo y esa tarde debió apagar siete focos nuevos.

Después de propagar el fuego, las aves sobrevuelan las llamas para capturar saltamontes, pequeños reptiles y roedores que huyen, y luego ganan altura para protegerse del calor. En 2017, otro equipo reunió avistajes de 12 grupos aborígenes del norte australiano y relatos de bomberos que coincidieron en esa capacidad.

El ciclo continúa con el escarabajo Melanophila acuminata, integrante del grupo de los “pirófilos”, cuyo nombre significa “amantes del fuego”. Su reproducción depende de la madera recién quemada: detecta los compuestos del humo con las antenas y posee fosas en el tórax con receptores de radiación infrarroja que le permiten orientarse entre troncos calientes.

Las hembras depositan los huevos bajo la corteza de los árboles quemados y las larvas encuentran allí un alimento ideal, en una madera debilitada por el fuego. Semanas más tarde llegan sus depredadores, entre ellos el pájaro carpintero pico dorsinegro (Picoides arcticus), que trepa los troncos carbonizados, retira fragmentos de corteza y perfora la madera hasta alcanzar las larvas.

En 2024, otro equipo estudió herbívoros en las llanuras del Serengueti, ecosistema que abarca el norte de Tanzania y el suroeste de Kenia. El trabajo concluyó que las especies más pequeñas muestran una preferencia mayor por las zonas recién quemadas que las grandes, un patrón que los autores llamaron “teoría de optimización energética”: buscar pastos de alta calidad para maximizar la ingesta.

Por qué importa

La investigación amplía la mirada sobre el fuego como fenómeno ecológico y no solo como desastre: en varios ecosistemas, las llamas ordenan la cadena alimentaria y la reproducción de especies. También obliga a revisar la idea de que el dominio del fuego fue un rasgo exclusivamente humano.

Qué sigue

Los equipos científicos seguirán relevando avistajes de aves que transportan ramas encendidas y su impacto real en la propagación de incendios. La discusión sobre el uso temprano del fuego por neandertales y por otras especies queda abierta a nuevos yacimientos.

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