Gastronomía

Café Tortoni: el local más antiguo de Buenos Aires que frecuentaron Borges y Gardel

Fundado en 1858 en Avenida de Mayo al 825, el café inspirado en un local parisino sigue abierto todos los días y conserva sus clásicos: chocolate con churros y sidra tirada.

Redacción••2 min de lectura
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Café Tortoni: el local más antiguo de Buenos Aires que frecuentaron Borges y Gardel

El Café Tortoni, fundado en 1858 en Avenida de Mayo 825, es el café más antiguo de la Ciudad de Buenos Aires y uno de los emblemas gastronómicos y culturales de la ciudad. Por sus mesas pasaron Jorge Luis Borges y Carlos Gardel, y hoy funciona de lunes a domingo, de 8 a 21, con reserva previa recomendada.

Su fundador, Monsieur Jean Touan, tomó el nombre de un café parisino que reunía a intelectuales y artistas durante la época del Directorio, la penúltima forma de gobierno de la Primera República Francesa. Esa misma dinámica de tertulia quiso replicar en Buenos Aires y la consiguió: el local se convirtió en punto de encuentro de la bohemia porteña desde el siglo XIX.

Borges solía frecuentar el Tortoni para debatir de literatura con otros intelectuales de la Agrupación de Gente de Artes y Letras, lo que consolidó al café como un “templo cultural”. Gardel, en tanto, era cliente habitual y tenía una mesa reservada para él en una esquina alejada de las miradas del público, junto al billar.

El local también fue escenario de episodios musicales. Según recuerda el propio café, en una recepción en La Bodega en homenaje al dramaturgo y crítico español Jacinto Benavente cantaron Gardel y José Razzano. Y en junio de 1927, en ese mismo salón, Gardel puso su voz en una velada que agasajaba al dramaturgo Luigi Pirandello.

Para llegar, la opción más directa es el subte A hasta la estación Piedras; también sirven las líneas de colectivo 9, 10, 17, 45 y 56, o el bus turístico de la Ciudad. Como es un lugar muy concurrido, conviene entrar con reserva previa para evitar esperas largas. La historia del Tortoni se inscribe en un circuito más amplio de aperturas gastronómicas en Buenos Aires que mezcla tradición y propuestas nuevas.

En la carta, los clásicos dulces que se recomiendan son el chocolate caliente con churros, las medialunas, las tostadas con manteca y dulce de leche, los tostados y las porciones de torta del día o alfajores. Entre las opciones saladas aparecen el sándwich de lomo, las hamburguesas y las ensaladas.

Las bebidas más pedidas son el café con leche, los jarritos y el café vienés con helado o crema. La sidra tirada tiene historia propia: el Tortoni fue pionero en servirla bien fría y con maní. Completan la oferta los cafés fríos, los tés y una selección de vinos.

El café forma parte del mapa de lugares con historia que conviven con la nueva escena porteña, como las heladerías de autor de Buenos Aires que tratan el helado como alta cocina. Para los visitantes y para los propios porteños, el Tortoni sigue siendo una parada obligada en el recorrido por Avenida de Mayo.

Por qué importa

El Tortoni es patrimonio vivo de la cultura porteña: conserva el vínculo entre gastronomía, literatura y tango que definió a Buenos Aires. Su continuidad importa a vecinos, turistas y al circuito gastronómico de Avenida de Mayo.

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