Inmigración

El Pentágono autoriza al DHS a probar un arma de rayos de calor en la frontera sur

La autorización permite al Departamento de Seguridad Nacional usar el Sistema de Denegación Activa durante siete meses y definir sus propias tácticas de despliegue.

Redacción••3 min de lectura
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El Pentágono autoriza al DHS a probar un arma de rayos de calor en la frontera sur

El Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a probar un arma militar no letal conocida como “rayo de calor” y a formular las tácticas para su eventual despliegue en la frontera sur. La medida, sin precedentes, rige por siete meses desde septiembre y deja en manos del DHS todo lo vinculado con su empleo sobre el terreno.

El dispositivo se denomina oficialmente Sistema de Denegación Activa (ADS) y proyecta un haz invisible de ondas electromagnéticas que alcanza cerca de un kilómetro de distancia. Al tomar contacto con la piel, la energía genera una molestia térmica intensa que el Pentágono comparó con el calor repentino de abrir un horno encendido.

La sensación de hormigueo residual persiste entre diez y 15 minutos, aunque el impacto inicial produce una reacción instintiva de huida en quienes reciben el haz. Las Fuerzas Armadas estadounidenses enviaron el equipo a Afganistán hace casi dos décadas y evaluaron usarlo en instalaciones de detención en el exterior, pero nunca se empleó en combate activo.

El documento del Pentágono no precisó dónde ni cómo se harían las pruebas, ni las condiciones de un uso futuro. Sí estableció que el arma “no deberá ser operada por personal del Departamento de Guerra”, lo que exime a Defensa de responsabilidades por cómo se aplique el sistema. La directiva indica que el DHS es el único responsable del “empleo, uso y desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos”.

El préstamo temporal contempla una unidad ADS por siete meses, con inicio en septiembre. Al vencer el plazo, el DHS podrá pedir una extensión si considera que el equipo resulta operacionalmente necesario en la frontera. “La CBP evalúa continuamente nuevas tecnologías, especialmente aquellas que mejoran la eficacia operativa y fortalecen las capacidades de la misión”, afirmó un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

El antecedente más cercano está en el sector de El Centro, que abarca unos 112 kilómetros a lo largo de la frontera. Allí se evaluó la viabilidad del dispositivo para disuadir cruces en zonas fluviales, aunque surgieron temores de que las personas quedaran incapacitadas en el agua y se ahogaran en el río. “Por el costo, por la capacitación y por las políticas que se van a crear, ¿vale la pena el esfuerzo?”, preguntó un exfuncionario de la CBP.

La tecnología también se contempló durante el primer mandato de Donald Trump para el manejo de disturbios civiles tras la muerte de George Floyd. En 2018 la descartó la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. “El problema radicaba en tratar a los inmigrantes y a los ciudadanos como combatientes enemigos”, declaró un exfuncionario del DHS con conocimiento de aquellas discusiones.

La autorización se conoce en un contexto de endurecimiento del control migratorio, con operativos del ICE en las rutas y un aumento de las detenciones en el interior del país. También llega mientras la Corte Suprema habilitó las deportaciones a terceros países, un frente judicial que sigue abierto.

Por qué importa

Es la primera vez que Defensa cede un arma militar a una agencia migratoria para uso fronterizo, sin precisar dónde ni cómo se aplicará. La decisión redefine el rol de la CBP y reabre el debate sobre el trato a los migrantes.

Qué sigue

Al cumplirse los siete meses, el DHS deberá evaluar si pide una extensión del préstamo. Hasta entonces no se informó dónde se harán las pruebas ni si habrá supervisión externa del uso del dispositivo.

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