Educación

CABA: más de 107 mil familias acordaron no dar celulares antes del secundario

La Ciudad impulsa un compromiso voluntario en 1300 escuelas porteñas para retrasar la entrega del primer teléfono inteligente.

Redacción••2 min de lectura
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Retrasar el uso del celular

Más de 107 mil familias de la Ciudad de Buenos Aires se comprometieron a no entregar teléfonos inteligentes a sus hijos antes de que terminen la primaria. El acuerdo forma parte del Compromiso Familiar por Estudiantes sin Celular, una propuesta voluntaria que el gobierno porteño lanzó en febrero pasado en 1300 establecimientos, en su mayoría públicos y privados.

Desde la cartera educativa que conduce Mercedes Miguel se enviaron correos a las familias para invitarlas a adherir. La opción permitía elegir hasta qué edad postergar la entrega del dispositivo, aunque la recomendación oficial es hacerlo hasta el ingreso al secundario.

Para que los padres de un mismo colegio se registren y coordinen, el gobierno diseñó la plataforma Escuela en Familia. Allí se aconseja conversar el tema entre familias amigas, fijar de antemano tiempos de uso y momentos de desconexión, y evitar así que los chicos sientan que “se quedan fuera”. También se sugiere usar herramientas de control parental e incentivar actividades alejadas de las pantallas.

La iniciativa se apoya en investigaciones sobre el impacto de los celulares en la infancia. Para el psicólogo social Jonathan Haidt, estos dispositivos funcionan como “bloqueadores de experiencias”: capturan la atención de manera adictiva y alejan a los chicos del juego libre, de correr sus propios límites y de compartir tiempo con otros. Según su mirada, creer que están más protegidos dentro del hogar que fuera es un error que alimenta la ansiedad de los padres.

Haidt promueve además el concepto de responsabilidad y el programa “Déjalo crecer”, que incentiva a que los chicos dediquen parte de su tiempo a tareas por fuera del mundo digital. En esa línea, el compromiso porteño busca promover el juego libre y una mayor independencia.

Los datos respaldan la preocupación. Unicef corroboró en 2025 que los chicos reciben su primer teléfono a los 9,6 años en promedio. La edad coincide con los últimos años de la primaria, justo el tramo que el acuerdo porteño busca postergar.

Las autoridades educativas sostienen que los acuerdos entre familias reducen la tensión entre los chicos y sus padres, evitan comparaciones y fijan reglas más claras y previsibles. También remarcan que promover hábitos digitales más sanos favorece el bienestar emocional e impacta de manera beneficiosa sobre los aprendizajes.

El compromiso no es obligatorio y depende de la adhesión voluntaria de cada familia. La propuesta apunta a que sean los propios adultos quienes coordinen acciones, sin esperar la intervención del Estado ni cambios en las plataformas. Para los impulsores, ese es el camino para no condenar a los chicos a quedar aislados de sus amigos cuando se les restringe el uso del dispositivo.

Por qué importa

La edad promedio del primer celular es de 9,6 años, según Unicef. El acuerdo busca retrasar ese momento y reducir el impacto de las pantallas en el aprendizaje y el bienestar emocional de los chicos.

Qué sigue

Resta ver cuántas familias más se suman al compromiso y cómo evoluciona la adhesión en las escuelas porteñas durante el ciclo lectivo.

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