Caminata del gorila: el ejercicio que fortalece todo el cuerpo y gana adeptos
La rutina imita los movimientos de los primates y trabaja fuerza, equilibrio y movilidad de cadera.

La caminata del gorila se convirtió en una tendencia mundial dentro del mundo del fitness. Este ejercicio, que imita el desplazamiento de los primates, se popularizó en clases de gimnasia, calistenia y animal flow. Según sus practicantes, moverse como un gorila usando todas las cadenas musculares resulta divertido y aporta beneficios notorios para el organismo.
La rutina consiste en desplazarse en posición de sentadilla baja, apoyando las manos en el suelo y moviendo brazos y piernas de forma coordinada. Quienes la realizan aseguran que trabaja la fuerza, el equilibrio y la movilidad de cadera, hombros y muñecas, además de activar el core.
La influencer de fitness Sam Hope probó la caminata durante nueve minutos diarios por una semana y notó cambios. "Podía sentir lo rígidos que estaban mis músculos cuando bajé a la posición inicial de sentadilla", escribió en una columna. Y agregó: "Al final de la semana noté una diferencia en mis caderas y tendones de la corva".
El médico deportólogo Santiago Kweitel, director de la Diplomatura en Medicina Deportiva Pediátrica de la Universidad Favaloro, explicó que este tipo de marcha pone a prueba la fuerza y la coordinación. "Se destacan de los movimientos de los gorilas la capacidad de mantenerse en equilibrio y trabajar la coordinación y la movilidad, que al fin y al cabo terminan siendo beneficios indiscutibles", sostuvo.
Sin embargo, Kweitel recomendó utilizarla como una herramienta de preparación física y no como un entrenamiento sistemático. "En caso de utilizarlo a modo de entrada en calor o de activación muscular, después se sugiere seguir con otro entrenamiento más complejo", remarcó.
Para realizar el ejercicio, se comienza en una posición de sentadilla baja con los talones plantados y las rodillas alineadas con los dedos de los pies. La columna debe mantenerse neutra para activar el core. Luego, se balancea suavemente el cuerpo de lado a lado, dejando que los brazos se vuelvan pesados pero con los hombros hacia atrás. Las manos se posicionan al frente y la fuerza principal sale del núcleo. Las piernas siguen el movimiento del torso y se sugiere hacer el recorrido en una dirección y regresar en la inversa.
A pesar de sus ventajas, este ejercicio no es apto para todos. Quienes tengan lesiones en tobillos, rodillas o cadera deberían evitarlo. Kweitel recomendó una consulta previa con un médico para que evalúe las condiciones personales y dé el visto bueno.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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