Historia

Charito Germanó: la huérfana de guerra que batió el récord mundial de loopings

Amparo "Charito" Germanó llegó desde Francia con monjas franciscanas, fue pionera de la aviación argentina y sigue vigente con 963 loopings consecutivos

Redacción••3 min de lectura
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Charito Germanó: quedó huérfana en la guerra, unas monjas la trajeron al país y a los 14 años rompió récords imposibles

Amparo "Charito" Germanó nació en Lyon, Francia, en 1937, con el nombre de Marie Rosie Jeanfreu. Quedó huérfana durante la Segunda Guerra Mundial: su padre, el capitán George Janfreu, murió en combate al ser derribado cerca de Rouen, y su madre falleció poco después en París. Una orden de monjas franciscanas la trajo a la Argentina, donde se convirtió en una de las pioneras de la aviación nacional y batió un récord mundial que sigue vigente.

En San Fernando, con apenas 14 años, realizó 857 loopings consecutivos y marcó el récord nacional. Los últimos 200 giros los completó de noche, tomando como referencia las luces de una ambulancia. Su consagración definitiva llegó el domingo 25 de noviembre de 1951, durante la inauguración del aeroclub de Carhué, cuando hizo 963 loopings consecutivos y estableció el récord mundial femenino, que se mantiene 75 años después.

La crónica de la época, conservada en el Museo Regional Dr. Adolfo Alsina, relata que Charito salió a batir la marca de María del Carmen Romero, de 887 giros. "A las 6:30 el Piper biplaza J3 de 65 caballos despertaba a muchos carhuenses comenzando a dar un rizo tras otro", dice el texto. El vuelo duró 2 horas y 45 minutos y terminó cuando el avión se quedó sin combustible. Fiscalizadores de la Dirección de Aeronáutica monitorearon la maniobra desde la pista y, al bajar, le entregaron un ramo de flores.

Charito heredó la pasión por los aviones de su padre, piloto de un caza Dewoitine D-520 de L'Armée de l'Air. Tras la muerte de sus padres, las religiosas la protegieron y la enviaron a Sudamérica. "Aquellas religiosas trajeron a los huerfanitos ingleses y franceses a distintos países sudamericanos. Por suerte, a mí me tocó Argentina, donde crecí y estudié siempre con la idea de ser piloto de aviones", contó en una entrevista. Las monjas la llevaron a aprender con Santiago Germanó, experto en acrobacia aérea y su primer maestro, cuyo apellido adoptó.

Formó parte del grupo de mujeres pioneras de la aviación argentina de la primera mitad del siglo pasado, junto a Amalia Celia Figueredo, primera piloto del país y de Sudamérica; Carola Lorenzini, que alcanzó los 5.381 metros de altura; Alicia García Uriburu, Raquel Cabrera Bernet y Finlandia Pizzul. Todas volaron sin cabinas cerradas, enfrentando frío, viento y una sociedad que consideraba la aviación un ámbito exclusivamente masculino.

En julio de 1954 piloteó uno de los 100 aviones argentinos que participaron de la "Reboada Internacional", la caravana aérea civil por el cuarto centenario de la fundación de San Pablo, en Brasil. La travesía se convirtió en su experiencia más traumática. "Al cruzar el Golfo de Santa Catarina, un problema de contaminación de agua en el tanque de nafta hizo que el motor del avión comenzara a toser y eso me hacía perder altura", relató. "Sólo el hecho de pensar que podía caer al mar y ser devorada por los tiburones hizo que lograra mantener el avión en vuelo", agregó.

Pocos meses después viajó a Europa y, al mando de un Focke Wulff Fw-44 "Stieglitz" construido íntegramente en la Argentina, ganó el Campeonato Mundial de Acrobacia Aérea en Coventry, Inglaterra. Fue la primera mujer en el mundo en consagrarse en un torneo internacional de esa especialidad.

Por qué importa

La historia de Charito Germanó rescata a una de las grandes pioneras de la aviación argentina, cuyo récord mundial de acrobacia sigue vigente 75 años después. Su figura visibiliza a las mujeres que rompieron barreras en un ámbito reservado a los hombres.

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