Ciencia

Científicos argentinos crean film biodegradable para reemplazar el plástico en carnicerías

El nuevo envase compostable preserva la calidad de la carne vacuna y reduce residuos plásticos.

Redacción2 min de lectura
Chau plástico en la carnicería: científicos argentinos crearon un film biodegradable que promete cambiar para siempre la forma en la que compramos carne

Un equipo del INTA y del Intema desarrolló un film compostable biobasado que podría reemplazar al plástico de un solo uso en el empaquetado de carne vacuna. El material mantiene la calidad, la inocuidad y la estabilidad del producto en góndola, según informaron los investigadores.

El estudio, realizado por especialistas de Balcarce (Buenos Aires) y Anguil (La Pampa), evaluó la viabilidad técnica del nuevo material frente al PVC convencional durante siete días de exhibición aeróbica refrigerada con luz, similar a la de un comercio minorista.

Los resultados confirmaron que el envase compostable tiene un desempeño equivalente al plástico tradicional, sin alterar la frescura ni los parámetros microbiológicos de los cortes. “Estos nuevos materiales están formulados a partir de polímeros biodegradables que pueden degradarse bajo condiciones de compostaje, transformándose en biomasa, dióxido de carbono y agua sin dejar residuos”, afirmó Laura Testa, investigadora del proyecto.

El desarrollo busca responder a la demanda de procesos más ecológicos en la industria cárnica, donde el envase es clave para proteger el alimento de la contaminación y reducir la pérdida de humedad. Según Testa, la incorporación de esta tecnología permitirá a los procesadores disminuir la generación de residuos plásticos de manera significativa.

En paralelo, los investigadores exploraron el uso de granos de destilería secos (GDS), un subproducto del bioetanol de maíz, en la dieta de vaquillonas criadas sobre pasturas de alfalfa. Los animales suplementados mostraron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mejor marmóreo, atributos que benefician la clasificación comercial de la carne.

La suplementación no alteró la terneza ni el pH de la res, aunque logró un tono rojo más intenso y brillante al inicio de la conservación, un factor clave para la percepción de frescura del consumidor. “Abordar la sostenibilidad de manera sistémica permite integrar la nutrición animal, el aprovechamiento de subproductos y el desarrollo de nuevos materiales sin comprometer la eficiencia ni la calidad”, sostuvo Testa.

Con la validación técnica a escala de laboratorio completada, la industria cuenta ahora con herramientas concretas para reducir su impacto ambiental y adaptarse a las exigencias de los mercados internacionales que priorizan la producción responsable.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

Más en Ciencia