Gastronomía

Cómo servir cerveza en un vaso reduce la hinchazón, según un sommelier

Martín Boan, ingeniero químico y sommelier, explicó las claves para reconocer una buena cerveza artesanal y evitar la pesadez estomacal.

Redacción2 min de lectura
Martín Boan, sommelier de cerveza: “Siempre hay que servirla en un vaso porque permite liberar parte de la carbonatación y eso ayuda a reducir la sensación de pesadez”

Con la llegada de los días cálidos, la cerveza vuelve a ser protagonista en reuniones y comidas al aire libre. Sin embargo, muchas personas evitan consumirla por la sensación de hinchazón o pesadez que les genera. Martín Boan, ingeniero químico y sommelier internacional de cerveza, explicó cuáles son las claves para reconocer un producto de calidad y cómo reducir esas molestias.

Boan señaló que la calidad de una cerveza depende de las materias primas y del proceso de elaboración. “Siempre es necesario partir del uso de buenas materias primas: malta, agua, lúpulo y levadura, sumado a las prácticas adecuadas durante todo el proceso”, afirmó. Además, destacó que la fermentación es un paso crucial: “Si se elabora con los mejores ingredientes pero con una fermentación inadecuada, se genera un producto final de mala calidad; mientras que una cerveza con ingredientes simples pero bien fermentada produce un resultado superior”.

Para reconocer una buena cerveza artesanal, el especialista recomendó prestar atención a la parte visual, el aroma, el sabor y la sensación en boca. “El aroma es un indicador clave”, sostuvo, y detalló que al analizar una cerveza se observan la carbonatación, el amargor y el cuerpo.

La hinchazón que produce la cerveza se debe principalmente a su carbonatación. El gas puede acumularse en el estómago y provocar molestias, sobre todo si se bebe rápido o directo del envase. Por eso, Boan recomendó servirla en un vaso: “Lo ideal es no beber directamente del envase. Servir la cerveza en un vaso permite liberar parte de la carbonatación y ayuda a reducir la sensación de pesadez que el gas produce en el estómago”.

Además, el vaso permite apreciar mejor el aroma, observar el aspecto y controlar la espuma. Para servirla correctamente, se puede inclinar el recipiente al comienzo y enderezarlo gradualmente, formando una corona de espuma sin que se desborde.

La carbonatación no es el único factor que influye en la tolerancia. La graduación alcohólica, los azúcares residuales y el proceso de filtrado también modifican la sensación. Las cervezas con mayor alcohol o azúcares pueden resultar más intensas, y algunas artesanales sin filtrar conservan partículas de levadura.

Para una degustación en casa, Boan sugirió ir de menos a más, considerando la graduación alcohólica, el amargor y el cuerpo. “Lo que no puede faltar es la diversidad de cervezas. Una propuesta sencilla puede comenzar con una lager o ale suave, como una Helles o una Blonde Ale”, indicó. Luego, se pueden probar estilos lupulados como Session IPA o IPA, y continuar con opciones de levadura como Dubbel o Tripel. “Para finalizar, se puede elegir una cerveza con alto contenido alcohólico, como una Stout o Barleywine”, concluyó.

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