Economía Agrícola

El fenómeno El Niño se extendería hasta fines del verano 2027 y el INTA brinda recomendaciones para el agro

Especialistas del INTA proyectan lluvias superiores a lo normal y aconsejan manejo de cultivos y ganadería para la campaña 2026/2027.

Redacción3 min de lectura
“Súper Niño”: proyectan cuánto durará el fenómeno y adelantan un importante consejo

El fenómeno climático El Niño, que ya está en desarrollo, tendría una intensidad de moderada a fuerte y se extendería al menos hasta fines del verano de 2027, según las proyecciones más recientes. Así lo señalaron especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) durante una jornada técnica realizada en la Sociedad Rural de Azul.

El encuentro, titulado “El Niño, proyecciones climáticas para la campaña 2026-27 y recomendaciones de manejo para productores”, contó con la participación de Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, y Martín Tuculet, integrante del Consejo Directivo Nacional por Aacrea, entre otras autoridades.

Durante la exposición, Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN), explicó que el impacto de El Niño no es uniforme a escala global y depende de la dinámica de los océanos. “El Niño impacta de manera diferente en los distintos continentes y regiones porque no todos los océanos se calientan de manera simultánea”, detalló.

Mercuri remarcó la importancia del monitoreo climático para comprender el comportamiento del fenómeno en cada territorio. En los años con El Niño, las lluvias suelen extenderse sobre amplias regiones y, cuando son intensas, pueden provocar anegamientos, especialmente en las grandes cuencas de la región, como la cuenca alta de los ríos Paraná y Uruguay.

Por su parte, Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús, señaló que hoy hay una buena reserva de agua útil en el suelo, similar a la campaña pasada, pero con un pronóstico de Niño “bastante certero” que indica lluvias superiores a lo normal en los próximos tres meses. “Esto puede llegar a ser una ventaja o un problema en función del tipo de lote en donde nosotros estemos planificando hacer la siembra”, sostuvo.

Cicchino indicó que, si hay agua en cantidad, puede ser una gran oportunidad para planificar techos de rendimiento importantes en los principales cultivos, como maíz, soja y girasol. Sin embargo, advirtió que “mal manejada o en exceso, puede ser una principal fuente de pérdida, ya sea por pérdida de superficie sembrada por encharcamiento o inundación, pero también por deterioro de la calidad de los granos, enfermedades, plagas y calidad de semilla”.

En lotes con buen drenaje, recomendó explorar mayores potenciales con híbridos de alto rendimiento y niveles de fertilización adecuados, ya que las condiciones del año podrían favorecer la expresión de esos potenciales. Además, sugirió considerar el sistema de labranza en siembra directa para reducir el riesgo de planchado del suelo y priorizar las siembras tempranas para aprovechar la humedad y las condiciones ambientales.

En el ámbito ganadero, Lucas Vagnoni, coordinador de Investigaciones y Desarrollo del INTA Cuenca del Salado, brindó recomendaciones para anticiparse a los excesos hídricos. En cuanto a infraestructura y bienestar animal, recomendó mejorar los accesos a los potreros, altear callejones y preparar sectores altos, secos y bien drenados para eventuales concentraciones de animales, especialmente en plena temporada de parición. Para los lugares transitorios de descanso, sugirió entre 10 y 15 metros cuadrados por binomio vaca-ternero.

Vagnoni destacó la importancia de un manejo eficiente de los recursos forrajeros: aprovechar primero los recursos que podrían quedar inutilizados ante un eventual anegamiento, y reservar las medias lomas y lomas con praderas para un consumo posterior. El objetivo es anticiparse a la entrada de la primavera y evitar que parte del forraje quede inaccesible cuando aumenten las lluvias.

Además, recomendó incrementar las recorridas durante la segunda mitad de la temporada de partos, prestar atención a las infecciones umbilicales, considerar la leptospirosis en los planes de vacunación de terneros y recrías, y monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales. También consideró fundamental no descuidar la vacunación obligatoria contra el carbunclo y cumplirla en tiempo y forma.

La clave, según los especialistas, es anticiparse, capacitarse y tomar decisiones antes de que las condiciones de humedad generen problemas productivos o sanitarios.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Seguí leyendo sobre #el niño

Ver todas →

Más en Economía Agrícola