Economía Agrícola

El Niño y maíz: cómo evitar que las lluvias se lleven el nitrógeno

Especialistas advierten que el exceso de agua puede arrastrar el fertilizante antes de que el cultivo lo aproveche y recomiendan inhibidores de la nitrificación.

Redacción••3 min de lectura
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El Niño: una estrategia para hacer un manejo eficiente del nitrógeno

Con las perspectivas de una campaña marcada por El Niño y posibles lluvias abundantes, el manejo del nitrógeno se convirtió en uno de los principales desafíos para los productores de maíz. Cuando hay exceso de agua, parte del nutriente aplicado al suelo puede perderse antes de que el cultivo llegue a utilizarlo, lo que afecta los rindes.

Bunge advirtió que en escenarios con precipitaciones copiosas el desafío no pasa solo por definir cuánto fertilizante aplicar, sino por lograr que el nutriente permanezca disponible en el suelo el tiempo necesario para que las plantas lo absorban.

Uno de los riesgos centrales aparece cuando el nitrógeno está en forma de nitrato, más móvil en el suelo: las lluvias pueden arrastrarlo hacia zonas profundas, fuera del alcance de las raíces. Ese proceso se conoce como lixiviación. Además, cuando los suelos quedan saturados de agua se producen pérdidas por desnitrificación.

Por eso, la recomendación es que la estrategia de fertilización no se limite a la dosis, sino que contemple alternativas para reducir las pérdidas y extender el período en que el nutriente queda disponible para las plantas.

Una de las herramientas son los inhibidores de la nitrificación. Estas tecnologías ralentizan la transformación del nitrógeno amoniacal en nitrato. Al mantener por más tiempo una mayor proporción del nutriente en forma de amonio, disminuye el riesgo de que sea arrastrado por el agua.

Dentro de esas alternativas se encuentra Armour, una tecnología para fertilizantes líquidos cuyo ingrediente activo es Pronitridine. Según los datos difundidos, permite que el nitrógeno permanezca en forma de amonio hasta tres veces más tiempo que sin el inhibidor. Se utiliza, entre otros casos, en SolMIX Eco Power, un fertilizante líquido que combina nitrógeno y azufre y que también puede incorporar zinc.

La tecnología fue evaluada en una red de 15 ensayos en maíz durante tres campañas consecutivas. De acuerdo con los resultados informados, aun en campañas con lluvias moderadas, la incorporación del inhibidor generó incrementos de rendimiento de entre 300 y 600 kilos por hectárea frente al fertilizante convencional usado como comparación.

Matías Saks, gerente de Desarrollo, señaló que en esas experiencias también se observaron mejoras en el aprovechamiento del nutriente. "La mejora en la eficiencia del uso de nitrógeno fue muy importante, entre un 14 y un 70% para las dosis habituales", afirmó.

El especialista consideró que estas herramientas pueden ganar peso cuando aumenta el riesgo de excesos de agua. "Dados los precios del maíz y el fertilizante, en un contexto de excesos hídricos es muy razonable utilizar este tipo de tecnologías", agregó.

Según explicó, el objetivo es que una mayor proporción del nitrógeno aplicado sea aprovechada por el cultivo y reducir las pérdidas ante lluvias abundantes. En ese sentido, planteó que la permanencia y disponibilidad del nutriente son aspectos que deberían tenerse en cuenta dentro de la estrategia de fertilización.

"En campañas atravesadas por una mayor incertidumbre climática, optimizar estos procesos es una herramienta fundamental para mejorar el aprovechamiento del nitrógeno y reducir las pérdidas producidas por lluvias excesivas", concluyó Saks.

Por qué importa

Con El Niño en el horizonte, cada kilo de fertilizante que se pierde golpea directo en el rinde y en el bolsillo del productor. Elegir bien la tecnología de fertilización puede definir la rentabilidad de la campaña de maíz.

Qué sigue

Habrá que seguir la evolución de las lluvias durante la campaña y ver si los productores adoptan masivamente los inhibidores de nitrificación. Los resultados de nuevos ensayos podrían ampliar la evidencia disponible.

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