Religión

Encuesta nacional revela el avance del "cuentapropismo religioso" en la Argentina

Un informe de la UCC y el Conicet muestra que los argentinos rezan y meditan cada vez más solos, en casa, sin depender de una institución.

Redacción••4 min de lectura
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Informe: crece el “cuentapropismo religioso” en la Argentina

Una encuesta nacional revela que la religión en la Argentina pierde centralidad como práctica institucional y comunitaria, y se vuelve cada vez más íntima, doméstica y personalizada. El 95,2% de los consultados realizó al menos una práctica religiosa o espiritual durante el último año, pero una proporción significativa no identifica ninguna de esas actividades como particularmente importante para su vida.

La Encuesta Nacional sobre Religión Vivida (Enrevi 2026) relevó a 2092 personas de 18 años o más en los 24 distritos del país, con un 85% de las respuestas por teléfono y el resto de manera presencial. Los investigadores llaman "cuentapropismo religioso" a esta modalidad en la que cada persona arma su propio repertorio de prácticas y experiencias sin depender de una institución que organice ese vínculo.

El trabajo fue dirigido por Hugo Rabbia, de la Universidad Católica de Córdoba y el Conicet, junto al jesuita Gustavo Morello, del Boston College. Participaron la Universidad Católica de Córdoba, Lived Religion Initiative, Boston College y el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Financiaron el Centro de Gestión del Conocimiento del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño y Lived Religion Initiative.

El foco del estudio fue observar qué hacen efectivamente los argentinos cuando expresan una dimensión religiosa o espiritual. La práctica más frecuente es rezar: la mencionó el 76% de los consultados, y el 60,3% lo hace con frecuencia semanal o diaria. La asistencia a misas o servicios religiosos muestra intensidades muy distintas: el 21,7% concurre solo a celebraciones especiales, mientras que el 23,4% declara hacerlo todas las semanas.

Siete de cada diez personas que consideran la oración su práctica más importante la realizan básicamente en soledad. Entre quienes eligen la meditación, la proporción llega al 65,7%. Además, el 68,2% de quienes rezan lo hace principalmente en su casa, y el 60% de quienes meditan también elige ese lugar.

La casa aparece así como un nuevo espacio religioso. El 30,4% de los encuestados tiene un altar o un lugar de devoción. La religión también se expresa sobre el propio cuerpo: el 9,7% declara llevar marcas o tatuajes de carácter espiritual. Son indicadores de una experiencia religiosa fuera de los espacios institucionales tradicionales.

Una de cada cinco personas consultadas señala que ninguna práctica religiosa o espiritual es particularmente importante para ella. El dato no implica ausencia de prácticas, ya que casi todos realizaron al menos una durante el último año. Lo que aparece es una relación más débil, ocasional o difusa.

Diferencias entre credos

Católicos y evangélicos coinciden en colocar la oración privada como primera práctica, con un 40%. Después aparecen caminos distintos: entre los evangélicos, la lectura y el estudio de libros sagrados alcanza el 15,4%; entre los católicos, la asistencia a misa llega al 15,5%. Entre quienes no tienen filiación religiosa, el 45,5% no tiene una práctica clave, y asoman entre las más importantes la meditación, los ejercicios de respiración o el yoga, con un 15,9%.

La transmisión familiar de la religión no desapareció: 7,3 de cada diez que oran dicen haber invitado o involucrado a sus hijos, mientras que entre quienes concurren a cultos la proporción asciende al 86,7%. También persisten creencias extendidas. El 70% afirma creer en Dios y otro 8,3% dice creer en una energía u orden superior sin creer en Dios. La existencia del alma reúne un porcentaje todavía mayor: 76,9%.

El reporte muestra una migración importante desde el catolicismo recibido durante la crianza hacia la categoría de personas sin filiación religiosa. La pertenencia heredada y la identificación actual dejan de coincidir, mientras las prácticas pueden mantenerse, modificarse o combinarse con otras experiencias espirituales.

La llegada del Papa

Respecto de la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, el 16,5% de los encuestados dice tener intención de ir a verlo y otro 34% todavía no sabe si concurrirá. Entre quienes planean asistir, el 77% son católicos y casi el 11%, evangélicos.

La encuesta también permite observar que algunos planteos del Papa exceden el universo estrictamente religioso. El 75,2% está de acuerdo con que exista control público sobre la inteligencia artificial para evitar la desinformación y la vigilancia masiva, mientras que una cifra similar coincide con que el agua, los alimentos y los servicios de salud deben quedar fuera de la especulación financiera.

Por qué importa

El informe muestra que la religiosidad argentina ya no se organiza alrededor de las instituciones: la casa y el cuerpo se volvieron los nuevos espacios de práctica. Esa transformación redefine el vínculo de los fieles con la Iglesia y con la visita del papa León XIV.

Qué sigue

La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, será la primera medición concreta de ese vínculo: el 16,5% ya anticipa que irá a verlo y un 34% aún no lo definió. La cifra final de concurrencia será un termómetro del catolicismo local.

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