Salud

Fani García: "La inflamación no se soluciona con una dieta antiinflamatoria"

La bioquímica explica que los problemas digestivos no siempre se deben a la alimentación y que las emociones pueden ser la causa.

Redacción3 min de lectura
Fani García, bioquímica especializada en salud digestiva: “La inflamación no se soluciona con una dieta antiinflamatoria ni quitando alimentos”

Los problemas digestivos se convirtieron en una de las grandes molestias de la vida cotidiana. Hinchazón, gases, estreñimiento, diarrea, reflujo o dolor de estómago son síntomas que muchas personas aprendieron a normalizar, hasta asumirlos como parte del día a día.

Sin embargo, no son una cuestión menor: en 2024, las enfermedades del aparato digestivo fueron, por segundo año consecutivo, la principal causa de hospitalización en España, con cerca de 612.000 altas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La bioquímica y especialista en patologías digestivas Fani García sostiene que el origen es multifactorial. "El ecosistema en el que vivimos hoy no es coherente con nuestras necesidades biológicas. Normalmente vivimos en medio de la ciudad con un ritmo de vida muy ajetreado, comemos ultraprocesados, dormimos fatal, vamos de estrés hasta arriba", afirmó en el podcast Deja Fluir. "El cuerpo tiene que avisarnos de alguna forma de que esto así no puede seguir", agregó.

La experta subraya que lo que ocurre a nivel emocional puede tener consecuencias físicas y que el estrés mantenido influye en la respuesta inflamatoria del organismo.

García establece una distinción clave: "Cuando hablamos de inflamación, no tiene por qué haber hinchazón, y cuando hablamos de hinchazón, no tiene por qué haber inflamación". Advierte que algunos signos de inflamación pueden pasar desapercibidos y normalizarse. "Podemos tener una inflamación de bajo grado y sentir que estamos más cansadas, que tenemos algo de niebla mental, pero se asocia a la normalidad", explicó.

En ese sentido, remarcó: "La inflamación no se soluciona con una dieta antiinflamatoria, ni quitando alimentos".

La hinchazón, por su parte, puede ser un síntoma de un problema digestivo. Cuando aparece cualquier molestia, lo habitual es mirar primero hacia la alimentación. "Porque nos da la falsa sensación de control", apuntó. El problema es que, en ocasiones, los síntomas persisten pese a haber eliminado ciertos alimentos. "No pensamos en que igual no es el alimento y son las emociones. Nunca pensamos en el momento vital en el que estamos y cómo ese sistema nervioso puede estar haciendo que nuestro sistema digestivo no funcione como debería", indicó.

Y remarcó que cuando a nivel emocional no se solucionan los problemas de base, los tratamientos son parches que funcionan de forma momentánea, "pero que va a volver a salir por otro lado, o en el mismo lado a través de una recaída".

García considera fundamental ir más allá del síntoma e identificar el patrón que lo desencadena. De lo contrario, se corre el riesgo de encadenar soluciones parciales sin abordar la raíz del problema. "En muchas ocasiones, el abordaje no es el adecuado", concluyó.

La experta asegura que el cuerpo "tiene memoria", que puede venir de la vida intrauterina o de la primera infancia, y que a partir de ahí se establecen patrones de comportamiento. Cuando una memoria se repite y no se soluciona, "es cuando el cuerpo dice que o lo cambiamos, o no podemos seguir avanzando".

Esta relación entre lo emocional y lo digestivo también se observa en síntomas concretos. En personas con patologías del tracto digestivo alto, como reflujo o dolor de estómago, la especialista los relaciona con dificultades para aceptar situaciones. "Les cuesta aceptar las situaciones que no son como ellos quieren o como esperaban y se les activa el reflujo, el dolor de estómago o las hernias", afirmó.

En cuanto a la diarrea recurrente, señaló que suelen tener sentimiento de "urgencia por quitarme algo de encima cuanto antes y les cuesta mirar dentro de ellas". Los gases también tienen una dimensión emocional: "Cuando acumulamos mucho gas dentro es porque tenemos la sensación de que no tenemos nuestro espacio fuera", apuntó.

El mensaje de García apunta a una idea central: ante un síntoma digestivo recurrente, no siempre basta con buscar qué alimento lo provoca. La alimentación puede ser una pieza del puzle, pero el funcionamiento del aparato digestivo también está condicionado por el estrés, el descanso y el estado emocional. Entender esa conexión puede ser clave para no limitarse a poner parches sobre el síntoma.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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