Psicología

Gabriel Rolón: "La vida deja de tener sentido cuando alguien busca la felicidad en el pasado"

El psicoanalista reflexionó sobre la memoria, la nostalgia y la necesidad de construir bienestar en el presente, en una entrevista con LA NACION.

Redacción••4 min de lectura
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Gabriel Rolón, psicoanalista: “A veces uno desea más haber sido feliz que ser feliz”

El psicoanalista y escritor Gabriel Rolón sostuvo que la vida pierde sentido cuando una persona busca la felicidad en el pasado, y advirtió sobre la tendencia a idealizar los recuerdos o postergar el bienestar hacia un futuro incierto. Lo hizo en una entrevista con LA NACION, donde cuestionó las fórmulas rápidas que prometen alcanzar la felicidad de manera inmediata.

Para el especialista, el problema aparece cuando alguien deposita la felicidad únicamente en lo que ya pasó o en lo que todavía no llegó. "A veces uno desea más haber sido feliz que ser feliz. Desea más ser feliz más adelante, alcanzar la felicidad, que ser feliz ahora donde está", afirmó.

Rolón explicó que los recuerdos atraviesan un proceso de "edición" emocional con el paso del tiempo. Según señaló, las personas tienden a reconstruir ciertos momentos desde una mirada más amable o idealizada. "El recuerdo es un lugar muy particular y enigmático, porque es el lugar donde guardamos las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre", reflexionó.

En ese sentido, comparó la memoria con una especie de "photoshop" emocional: "Terminamos transformando a nuestros padres que ya no están en personas por ahí más nobles incluso de lo que fueron, más generosas, más fuertes, más sensibles". Y agregó que la infancia suele convertirse, con el tiempo, en un territorio embellecido por la nostalgia.

Para Rolón, reconocer que hubo momentos felices no implica quedarse viviendo en ellos. "A lo mejor muchos momentos pasados fueron felices. Pero justamente fueron. Y lo que fue ya está perdido", expresó. Aclaró, sin embargo, que eso no niega el valor de los recuerdos: "Claro que importa, si en definitiva es lo que soy". En ese tramo retomó una frase vinculada al pensamiento de Jean-Paul Sartre: "Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros".

El psicólogo sostuvo que las experiencias del pasado moldean la identidad, pero insistió en que la posibilidad de ser feliz se juega en el presente. "El que hoy puede ser feliz es el que se emocionó a los cinco con la primera guitarra, a los 12 cuando se fue con su papá a vivir dos años al campo, a los 18 cuando empezó su primera carrera universitaria", enumeró. Y concluyó: "Todo eso importa, porque construyó quién sos. Pero cuánto de eso cambiaría hoy por una felicidad presente. Y creo que casi todo".

El autor propuso además el neologismo "faltacidad" para explicar que, si una felicidad es posible, debe ser una que integre faltas, dolores y heridas. "No existe la felicidad, existe la faltacidad. Que es una felicidad que es capaz de abrazar todas las faltas, ausencias, dolores y heridas", planteó. Bajo ese concepto, sostuvo que cualquier intento de alcanzar una plenitud total está condenado al fracaso, porque ignora la finitud propia de la vida humana.

Esa idea se traslada al campo de las relaciones amorosas, donde Rolón advirtió contra la fantasía de la "media naranja". "Son naranjas que han perdido gajos por el camino. Nadie nos va a completar nunca", señaló. También exploró el rol de la esperanza y la fe, conceptos que observa con escepticismo profesional. "La esperanza te deja un poco incapacitado de jugar un deseo a la espera de que ocurran cosas que son más mágicas que personales", argumentó.

Para el analista, el amor funciona como un "invento maravilloso para engañar por un rato a la muerte", y su práctica saludable radica en la renuncia consciente al uso del poder sobre el otro. "La persona que te ama con sanidad es la que renuncia a usar ese poder. Nunca usa el poder que tiene sobre vos para dañarte", precisó.

Sobre la influencia de los mandatos familiares y culturales, lo que en psicoanálisis se denomina "superyó", el autor afirmó que el destino suele estar atravesado por voces ajenas que nublan la visión de lo que cada uno desea. "El psicoanálisis es el arte de intentar que alguien no cumpla su destino", confesó. En lugar de una felicidad estática, propone una postura activa basada en el coraje de enfrentar el propio deseo. "La felicidad es ese momento de eternidad donde lo que fuiste, lo que querés ser, lo que te atormenta del pasado y lo que le temes al futuro coexisten", sentenció.

Por qué importa

Las reflexiones de Rolón interpelan a quienes idealizan el pasado o postergar el bienestar, un tema recurrente en la agenda de salud mental y bienestar en Argentina.

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