Arquitectura

Una hostería de 1.300 m² frente a la laguna de San Miguel del Monte

El proyecto académico de Joaquín Gabriel Colaci Montoya, estudiante de la UBA, organiza el complejo en tres naves metálicas vinculadas al paisaje.

Redacción••3 min de lectura
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Una hostería de 1.300 m² frente a la laguna de San Miguel del Monte

En las orillas de la laguna de San Miguel del Monte se proyectó una hostería de alrededor de 1.300 m², pensada para huéspedes que quieran disfrutar del agua y también para visitantes que se acerquen a almorzar y contemplar las vistas. El autor es Joaquín Gabriel Colaci Montoya, estudiante de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que presentó la propuesta en la cátedra González Montaner de la FADU.

El programa debía abarcar 10 habitaciones, salas de estar, un restaurante independiente, administración y espacios de guardado y limpieza, entre otros locales de servicio. La consigna se resolvió con un edificio compacto que busca las mejores visuales hacia la laguna y reduce al mínimo las circulaciones.

La idea rectora fue tomar el perímetro y concentrar el volumen. Desde el ingreso vehicular, la intención es ver porciones de agua. A la vez, se buscó evitar las largas circulaciones que suelen caracterizar a los programas de "repetición", como el de las habitaciones.

Para lograrlo se diseñaron tres naves metálicas de iguales proporciones, y a cada "tira" se le asignó una función distinta del programa. La estructura blanca, con techos tipo shed, permite sumar iluminación y ventilación en la parte superior. La elección del metal responde a la idea de un espacio modulado y a un trabajo de piezas.

La combinación de la estructura blanca con la madera aporta delicadeza al conjunto, sin perder el foco en la laguna, que es la atracción principal. Por eso el proyecto hace hincapié en la luz natural y en la conexión con el exterior, en contacto directo con la vegetación. El edificio se monta sobre tres "esqueletos estructurales" con un juego de llenos y vacíos que introduce la vida natural en el entramado.

La primera nave está dedicada a las habitaciones: contiene ocho unidades de tipología variable y dos principales con una pequeña sala de estar. Las partes bajas del techo alojan los servicios y los techos se abren hacia la luz, enmarcando la visual. Un espacio de guardado combinado con biblioteca separa la sala de estar de las habitaciones y garantiza privacidad.

Además de la vista al agua, se generan pequeños patios con deck y vegetación que rematan frente a un largo muelle que comunica con las habitaciones y vincula directamente con el exterior. Para eso se plantea un recorte en el terreno que permite el ingreso de la laguna.

La segunda nave reúne la administración y los espacios comunes, con una amplia sala de estar que arma el corazón social de la hostería. Estas áreas están ideadas como espacio de encuentro y descanso tanto para huéspedes como para visitantes que usan la piscina y la laguna. Grandes ventanales permiten la entrada de luz y enmarcan el paisaje. La nave incluye recepción, oficinas administrativas, vestidor, guardado y área de descanso para el personal.

La tercera nave alberga los servicios esenciales: baños, cocina y un restaurante que se convierte en un espacio público abierto a la comunidad. Una rampa eleva la visual desde el arranque y busca el contacto directo con los espacios exteriores. Ya dentro del edificio, el programa de comedor se concentra en las partes altas y sobre los techos bajos se arma una larga barra de servicios con cocina y baños.

El proyecto se inscribe en la tradición de los ejercicios académicos que exploran la relación entre arquitectura y paisaje, un tema que también atraviesa debates actuales sobre qué define a un edificio sustentable y sobre cómo intervenir en entornos naturales sensibles.

Ficha técnica

Alumno: Joaquín Gabriel Colaci Montoya. Materia: Arquitectura I. Cátedra: González Montaner (FADU, Universidad de Buenos Aires). Docentes: Ezequiel Carmona y Sofía Lago.

Por qué importa

El ejercicio muestra cómo se piensa un complejo turístico junto a un recurso natural sensible: la orientación, la luz y las circulaciones definen la experiencia del huésped y el vínculo con la laguna.

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