Inteligencia Artificial

Un análisis detectó rastros de inteligencia artificial en 35 de 119 libros más vendidos

El relevamiento abarcó obras publicadas entre 2025 y 2026: en 13 títulos el nivel de IA superó el 50% y casi todos son novelas románticas autopublicadas.

Redacción••3 min de lectura
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Un análisis detectó rastros de inteligencia artificial en 35 de 119 libros más vendidos

Un relevamiento sobre los libros más vendidos detectó rastros de inteligencia artificial en 35 de 119 obras publicadas entre 2025 y 2026. En 13 de esos títulos, el nivel de IA superó el 50%. El análisis se hizo con Pangram, uno de los detectores mejor valorados del mercado, sobre tres fragmentos de 1000 palabras por libro.

Como control, se analizaron también 56 libros de 2019 y 2020, anteriores a los modelos actuales, y todos arrojaron 0%. Ese contraste es el que da fuerza al hallazgo: el fenómeno aparece con las herramientas de generación de texto de los últimos años.

Los 13 libros que superan el 50% son autopublicados y casi siempre novelas románticas. El caso más extremo es Mr. Sterling. Romance con el CEO, de Violeta Dark, que alcanza el 100%. Ese seudónimo acumula 109 libros en Amazon desde marzo de 2025. También se detectó un 97% en Devuélveme mi país, de Alvise Pérez, que llegó al puesto número uno en Amazon.

Entre los libros de editorial, en cambio, ninguno de los 60 analizados supera el 50%, aunque nueve presentan alguna traza. En los 15 ganadores de premios literarios no se detectó un uso apreciable de estas herramientas.

La práctica no es ilegal. Amazon no prohíbe el contenido generado con IA, pero exige que se lo identifique como tal. El detector, además, no precisa cómo el autor usó la herramienta: puede haber asistido la escritura, la corrección o el armado de la estructura.

El debate por los libros escritos con IA

El antecedente más resonante ocurrió en marzo de 2025, cuando la editorial Hachette Book Group publicó en Reino Unido Shy Girl, una novela de terror de la autora estadounidense Mia Ballard. Se habían vendido casi 2000 ejemplares y el lanzamiento en Estados Unidos estaba previsto para ese mismo mes, hasta que se canceló: el libro era, en realidad, un producto generado con IA.

Ballard negó haber usado IA para escribir la novela, pero admitió que un editor independiente contratado por ella había introducido cambios generados por IA. La autora dijo que iniciaría acciones legales contra ese editor. "Esta controversia ha cambiado mi vida de muchas maneras, mi salud mental está en su peor momento y mi nombre está arruinado por algo que ni siquiera hice personalmente", declaró.

El episodio encendió un debate entre escritores, editoriales y cadenas de librerías. Uno de los que se pronunció fue James Daunt, CEO de Barnes & Noble, que dijo que no tendría problema en vender libros escritos con esta tecnología "siempre y cuando no se disfrace ni pretenda ser algo que no es, que tenga una calidad esencial y que el cliente, el lector, quiera comprarlo".

"Mientras un libro escrito por IA diga que fue escrito por IA y no pretenda ser otra cosa ni esté copiando el trabajo de otra persona, siempre que eso esté claramente indicado, lo tendremos en stock", señaló Daunt. El ejecutivo aventuró que es probable que su cadena ya tenga algunos títulos de este tipo en sus sucursales: "Tenemos 300.000 títulos en todas nuestras tiendas. ¿Creemos que algunos de ellos pueden haber sido creados por IA? Las probabilidades indican que sí, pero en realidad no somos conscientes de ello".

De todos modos, afirmó que estos productos todavía no logran una gran tracción comercial y sostuvo que el tema debe tratarse "con sentido común y aceptación, pero sin permitir que nada se haga pasar por otra cosa". En esa línea, reivindicó el rol de las librerías como espacio de comunidad: "Estamos atravesando un momento político y social bastante difícil. Y creo que una de las esencias vocacionales de ser librero es formar parte de las comunidades como un espacio de aceptación, tolerancia y amabilidad".

El avance de la IA en el mundo editorial se suma a otros frentes donde la tecnología ya reordena consumos y hábitos, como las plataformas de audiolibros o el uso cotidiano entre los más jóvenes.

Por qué importa

El dato pone en evidencia que la IA ya forma parte del circuito comercial del libro, sobre todo en la autopublicación, y corre el eje del debate: ya no se discute si va a pasar, sino cómo se etiqueta y qué exigen las librerías y las plataformas.

Qué sigue

Queda por ver si Amazon y las grandes cadenas endurecen la exigencia de declarar el uso de IA y si los detectores ganan precisión, en un contexto donde la autopublicación crece más rápido que la capacidad de control.

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