Historia

La historia del molinete: del campo inglés al subte de Buenos Aires

Un recorrido por el origen y la evolución del artefacto que hoy controla el acceso a estaciones, estadios y comercios

Redacción••2 min de lectura
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La dama de Retiro

El molinete es un objeto tan cotidiano que casi nadie se detiene a pensar en su origen. Sin embargo, su historia se remonta a la Inglaterra rural del siglo XVI, cuando los campesinos buscaban evitar que el ganado escapara de sus predios. La solución fue un palo clavado en la tierra con una cruz de madera giratoria en la parte superior: el turnstile, el molinete primigenio. Por allí pasaba el hombre, pero no la bestia.

Con el tiempo, el artefacto mutó de función. En 1873, cuando se inauguró el estadio Hampden Park, en Glasgow, Escocia, se incorporaron molinetes para el ingreso. Ya no impedían el paso de vacas y ovejas, sino que servían para controlar la entrada de personas, de a una, y además contarlas. En Memphis, Estados Unidos, en 1916, el molinete se convirtió en el paso obligado para ingresar a Piggly Wiggly, uno de los primeros mercados de autoservicio del mundo.

En la Argentina, la llegada del molinete se concretó el 17 de octubre de 1930, con la inauguración de la Línea Lacroze del Subterráneo, la actual Línea B. Sus flamantes estaciones incluían escaleras mecánicas y, por supuesto, molinetes. Los primeros años se usaban monedas de curso legal; desde 1962, cospeles. Para entonces, el dispositivo ya estaba instalado en todas las líneas del subte porteño.

El Museo del Subte, en Caballito, conserva un cuadro que reúne los objetos que los usuarios intentaban usar para suplir los cospeles: botones, dijes, medallas y chapitas. La anécdota revela que el afán por viajar sin pagar no es nuevo. Así lo demuestra una escena reciente en la estación de Retiro, donde una joven de porte elegante cruzó el molinete con una agilidad inusual, sin abonar su pasaje, ante la mirada atónita de un pasajero.

El episodio, narrado por el periodista Germán Wille en una columna, sirve como disparador para repasar la historia de un artefacto que hoy está presente en subtes, estadios, empresas, museos, universidades, parques de diversiones y aeropuertos. Un objeto que, como señala el autor, quizás haya contribuido a muscular una parte del cuádriceps de tanto empujar sus barras metálicas.

La evolución del molinete acompaña la transformación de las ciudades. De guardián de animales a control de multitudes, el dispositivo se volvió un símbolo de la vida urbana contemporánea. Su presencia masiva plantea preguntas sobre la convivencia, las normas y las pequeñas transgresiones cotidianas.

Por qué importa

El molinete es un objeto omnipresente que ordena el acceso a espacios públicos y privados. Conocer su historia ayuda a entender cómo evolucionaron los mecanismos de control urbano y las resistencias que generan.

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